LAS MATEMÁTICAS SON EL LENGUAJE CON QUE DIOS HA ESCRITO EL UNIVERSO - Galileo Galilei

jueves, 6 de octubre de 2016

LA PÉRDIDA DE AL – BALENÇÍA (IX OCTUBRE MCCXXXVIII)



He empezado este artículo con una de mis provocaciones; a quienes me conoce no les extrañará. El 9 de octubre se celebra la conquista de Valencia por el rey de Aragón Jaime I y sus mesnadas de mercenarios catalanes y aragoneses en el año 1238. Una conquista reconoce una derrota, y como ésta fue infringida por catalanes y aragoneses – y otras huestes – a manos de un rey extranjero, está claro que fue el reino musulmán de Valencia el derrotado. Así que lo que se exalta es la derrota y rendición de la ciudad de al-Balençía y de su rey Zayyan ibn Mardanis cuando no logró recibir apoyo ni del califa almohade al – Rasid ni de otros reyes musulmanes. Solamente pudo encontrar apoyo en el emir de Túnez, pero la flota con suministros que envío no pudo desembarcar sino en Denia y dejar allí sólo parte de los suministros para al-Balençía.
Rendida la ciudad, pese a las capitulaciones otorgadas por Jaime I a Ibn-Mardanis de respetar las haciendas de los 120.000 musulmanes, como hasta entonces se había respetado las de los 60.000 cristianos y un número menor de judíos, con el paso de los años la ciudad quedó asolada; pocos años ha que se ha comenzado a excavar en serio para localizar sus restos.

El enunciado de este artículo va cobrando entidad porque en los libros de historia ad usum scholarum se atraviesan de un plumazo quinientos años de historia: desde la primera llegada del islam (714) a al - Balençia a la conquista de Jaime I (1238) - por citar sólo el caso de Valencia. La dictadura  de la historiografía romántica forjó, como en tantos otros campos, la quimera de  las dos Españas (cristianos y moros, centralistas y foralistas, rojos y azules, etc.) y logró que se produzca entre nosotros esa amnesia histórica – damnatio memoriǣ - tan característica del dominante hacia el vencido.

En los libros de historia la “reconquista “empieza en la [épica]  batalla de Covadonga  y terminaba con la toma de Granada por los Reyes Católicos y la expulsión de granadinos y judíos allende los mares. A poco que se lea, se distingue que toda esa parte de la historia de España del siglo VIII (llegada de los primeros musulmanes) al XV (expulsión de los últimos), está protagonizada por reconquistadores y repobladores cristianos que  libraban la península de las invasiones de los moros, y sus asesinatos, barbarie, arrasamiento de tierras, pueblos y ciudades... Resumiendo: A partir de Covadonga, allá por Asturias, (do 300 cristianos vencieron a casi 200.000 moros-según la tradición milagrera) comenzó la Reconquista (con mayúscula, por favor) que echó a esos bichos al mar. Punto.

La damnatio memoriǣ ha hecho que mucha gente normal sienta ese repelús hacia el moro y los musulmanes por ignorancia insuperable. Y a posta he dicho moros a secas porque se mete a todos los emigrantes levantinos en el único saco que conocen: el Magreb, la Berbería, tierra de moros. Siglos de nacionalismo excluyente ha dictaminado que los españoles somos descendientes en línea directa de los visigodos (hasta no hace mucho los niños nos teníamos que aprender la lista de los reyes godos) o de los hispanoromanos. Y de nadie más. Cierto que se podía pensar que habría algunas personas de progenie bastarda, como los celtas, astures, vascos, y algún bicho raro más.

Se ha propiciado la idea de que cada región comenzó a existir desde que las mesnadas de aventureros cristianos se asentaron en ellas, en sus ciudades, pueblos y campos; hoy día se celebran esas efemérides como fundaciones ex nihilo. Ya hace bastantes años que, con ocasión de un 9 de octubre, escribí un artículos sobre algunos aspectos de la Valencia musulmana. Lo incluyo ahora y (premio si alguien me ha aguantado hasta aquí) finalizo con una hermosa poesía dedicada a Valencia por el eximio poeta musulmán Al Ruçafí:

“... Nos encontramos, entonces, con una Valencia con historia, cultura, religión, arte, literatura, ciencia y un largo etcétera, cristiana y musulmana desde el siglo VIII hasta el XVII: novecientos años de historia. No pretendo aquí, como es lógico, hablar de este largo periodo; obras hay de otros especialistas que lo han hecho y bien. 

Pocos saben, sin embargo, de la existencia en el siglo X de un imperio español, el Califato de Córdoba, que podía medirse con el Imperio Bizantino o con el Sacro Imperio Romano Germánico de Otón el Grande, sus coetáneos. Menos conocen - y valga solamente a título de ejemplo - la existencia del rey de Valencia Muhammad ibn Mardanis, que durante 25 años ( de 1147 a 1172 ) extendió su poderío independiente de cristianos y almohades por toda Valencia y Murcia e incluso más al sur, llegó a establecer relaciones amistosas con los reyes de Castilla y Aragón, firmó tratados ventajosos con las repúblicas de Pisa y Génova y mantuvo a raya a los invasores africanos almohades; sus dominios llegaron hasta Jaén, Baeza, Guadix y Carmona, se apoderó de Écija, entró en Granada y a punto estuvo de ser dueño de todo Levante y Andalucía.

Volviendo a Córdoba, los califas eran tan españoles como los reyes cristianos del norte; lo mismo que español y valenciano era Muhammad ibn Mardanis. Pero nos topamos con ese maniqueísmo histórico - siempre las dos Españas - "cristianos - españoles - buenos" frente a "musulmanes - moros - malos" y ni eran moros en muchos casos ni desde luego  malos: el emir de Córdoba Muhammad I del siglo IX era según un cronista de la época "blanco y sonrosado, alto y de cuello corto",  e Ibn Mardanis es una arabización de Martínez ya que, según los estudios de Dozy, su tercer abuelo era un cristiano convertido al islam.

Para terminar afirmemos Valencia era un lugar bello, muy bello, en el siglo XII; disfrútense con detenimiento estos versos del eximio poeta valenciano Al Ruçafí, súbdito de Muhammad ibn Mardanis:

¿Es que alguien ha pronunciado el nombre de Valencia?
Amigos míos, deteneos conmigo y hablemos de ella,
 pues su recuerdo es como en frescor del agua en la entrañas ardientes.
Deteneos de buen grado y calmad vuestra sed
 pues en ella es seguro que el agua ha de venir.
Pedid la lluvia en la Calzada y la Ruçafa:
seguro que la lluvia regará la Ruçafa y la Calzada.
Es mi patria: allí se encañonaron las plumas de mis alas
cuando yo era un pequeño pajarillo,
y su solar me abrigó como nido.
Fue mi cuna. Fue una dulce vida gozada en la tierna infancia.
¡ Dios no permita que jamás la olvide !
No hay otra como esta tierra repleta de almizcle,
donde la brisa llena sus odres de perfume
cubierta de plantas cargadas de flores
sobre las cuales parece que brilla el oro y la plata.
Cursos de agua que cabrillean como la Vía Láctea,
con las orillas cuajadas de flores.
Bella como lo mejor de una vida que fue dulce.
Alegre, como lo más hermoso de una juventud que ya pasó.
Valencia es esa esmeralda sobre la que corre un río de perlas.
Es como una novia en la que Dios puso toda su hermosura
y le dio una eterna juventud.
En ella brilla perpetua un luz refulgente
porque el sol juguetea con el río y la Albufera 1


1. Traducción del original árabe del profesor E. Terés. Textos poéticos árabes sobre Valencia. Al Ándalus, XXX, pp. 291 ss.



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