LAS MATEMÁTICAS SON EL LENGUAJE CON QUE DIOS HA ESCRITO EL UNIVERSO - Galileo Galilei

viernes, 9 de septiembre de 2016

"... TAMBIÉN VOSOTROS FUISTEIS EMIGRANTES EN LA TIERRA DE EGIPTO"

Todos los días se oye hablar de la plaga: los inmigrantes (parece que suena más fino decir migrantes, así se quedan en tierra de nadie, que es donde están) que han llegando a las costas europeas y van siendo agavillados para, cuando la cosecha está lista, lanzarlos a los gayatanes turcos. Los turcos. Fueron la peste de Europa. En el siglo XVI ocuparon el Imperio Bizantino y todos los Balcanes a un tras estuvieroin de apoderarse de Viena . Los cristianos fueron degollados sin piedad- los terroristas del ISIS són sólo unos aprendices. Sólo respetaron a los niños: los convirtieron en los terribles jenízaros, soldados de élite de una crueldad mayor que la del  ejército regular. Los turcos. Sólo fueron totalmente expulsados de Europa tras la I guerra mundial, menos ese trozo que da al mar de Mármara... con el sultán Erdogán no han cambiado mucho.

Los turcos. Junto a treinta monedas de plata, el más ominoso pago que se puede hacer, les entregamos los migrantes para que los reciban y luego... ¿qué nos importa? El muro de Berlín se tuvo durante décadas por una vergüenza; los comunistas de la Alemania Oriental que ordenaban tirar a matar a los que intentaban  cruzarlos, unos asesinos. Ahora, los muros se han multiplicado; los tenemos en la Europa Oriental, en la España de África, hasta en América del Norte... hay muchos muros, sobre todo inmateriales: se trata a los migrantes como apestados, como delincuentes, como terroristas, como la hez del tercer mundo.

En España tenemos experiencia en tratar estos asuntos. España, que - oficialmente - siempre ha sido considerada como la perla de occidente al  ser un cruce de culturas, se nos antoja no tanta perla sino un sumidero de pueblos. Los reinos cristianos de la alta edad media se formaron con una mezcla de godos, alanos, normandos, francos, suevos, celtas y bastantes más que arrasaron y robaron las tierras a los hispano romanos. El islam, traído por unos pocos árabes y yemeníes y luego por moros, berberiscos, almohades, almorávides y los judíos, ese pueblo maldito de Dios y de los hombres, deicida, condenado a vagar por los siglos de los siglos sin tener reposo jamás, recalaron algunos en la península. Durante muchos años, sí fue  un foco de cultura que iluminó a toda Europa; pero a medida que el poder militar del Islam se fue debilitando, creció la idea de que había que limpiar a la ya cristiana España de esos paganos blasfemos que, desde generaciones, eran musulmanes o judíos españoles. En 1942 Isabel la Católica expulsó a los musulmanes que quedaban en Granada, de la raza que fueran, y también a todos los judíos. En el siglo XVII Felipe III ordenó que ni a los musulmanes que se habían convertido, los moriscos, se les dejara vivir en la católica España.

Me dirán ¿y a qué viene todo esto? Si en España hemos renegado a lo largo de la historia de nuestros hermanos judíos o musulmanes, ¿vamos a admitir que estos desgraciados sirios, iraquíes, palestinos, afganos o libios, que profesan la misma religión de nuestros malditos antepasados  vengan a quitarnos el pan, a violar a nuestras  mujeres y a nuestros niños, a profanar iglesias  y cementerios, a robarnos y matarnos..? En España no somos racistas, que va: en los años sesenta aún decíamos que ver un negro traía buena suerte, los pocos que veíamos eran, guineanos, compatriotas. Se respetaba mucho también a los musulmanes árabes o africanos que estaban entre nosotros. Y por supuesto los hispanoamericanos eran  nuestros hermanos, hijos de la Madre Patria ¿sudacas? ¡por Dios! ni siquiera se había inventado ese insulto. Había una pequeña diferencia: aquellos eran hijos de financieros, de magnates del petróleo, del oro, de los diamantes de sangre (sí, ya los había entonces), potentados en suma, cuyos hijos venían a la Madre Patria a "estudiar". Los de ahora son unos desgraciados que no tienen dónde caerse muertos (bueno, sí: que despistado soy: tienen todo el Mediterráneo para morir)

Al extranjero no maltratarás ni oprimirás, porque vosotros fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto (Exodo, 21, 21). No nos acordamos que nuestros hijos desde el siglo XIX tuvieron que emigrar a lejanas tierras americanas: a los Estados Unidos, México, Argentina, a las heladas llanuras de pastoreo del norte o a las pesquerías de Groenlandia; más tarde a Europa - porque ya entonces África empezaba aquí - siempre para buscar el trozo de pan que les negaban los campos estériles, las haciendas ganaderas de Castilla o Aragón, los páramos extremeños, los latifundios andaluces. Y los que aquí quedaban no sabían nada de aquellos; no había e-mail, ni whatsapp, ni skype. Cuantas novias o esposas se pasaron toda una vida esperando que la mar les devolviera a su novio, a su esposo, para nunca llegar y quedar relegadas a una vida estéril.

Hoy también nuestros hijos tienen que emigrar de este malhadado país, más lejos, porque el mundo es una aldea global y todos estamos intercomunicados. Pero esos no quita que los británicos nos llamen pigs. Ahora que la historia se repite pero a la inversa, tambien nosotros llamamos cerdos a nuestros inmigrantes.

Hace pocos meses leí en la prensa que a un almirante italiano le ordenaron que impidiera como fuera la llegada de más inmigrantes a la costa italiana. ¿ ¡¡Qué quieren, que abra fuego!! fue su respuesta. Pues a lo mejor, allá en lo profundo del infierno, do se halle en este  mundo, alguien estará pensando lo mismo...

En la solución final ¿ Le suena a alguien?


No hay comentarios:

Publicar un comentario