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domingo, 5 de octubre de 2014

UCRANIA ENTRE RUSIA Y RUSIA


En la prensa se escribe mucho estos días sobre Ucrania o Ukraina, y teniendo en cuenta la exquisita formación histórica y el alto nivel intelectual de nuestros periodistas, más su absoluta independencia ante cualquier grupo de presión económico o político, no cabe duda de que su información es exacta, veraz e independiente. Pues no, y que le vamos a hacer. Dada la dictadura en la que está sumida España, partidocracia más plutocracia, con mesnadas de necios e ignorantes a sueldo, no se puede esperar más.


Mas vayamos al asunto. El affaire ucraniano es muy preocupante, desde luego, pero sólo para dos grupos: los ucranianos del este, influidos por los polacos y por tanto imbuidos de la cultura latina y católica, y los del oeste, rusos desde hace siglos y de religión ortodoxa – la ortodoxia es una religión de las llamadas territoriales, que consideran que todo el país sobre el que están asentadas es de su exclusiva religión. Rusia es ortodoxa y por tanto toda Rusia es territorio ortodoxo. Rusia se divide geográficamente en la gran Rusia – la actual Federación rusa- , la pequeña Rusia – la actual Ucrania – y la Rusia blanca o Bielorrusia. El imperio ruso fue extendiéndose desde Ivan IV el terrible, siglo XVI, hasta la época soviética. Pedro I el Grande y Catalina I la Grande, siglo XVIII, lo extendieron a toda la costa báltica por el norte, hasta el mar Negro por el sur, en constante lucha contra los turcos (la península de Crimea fue conquistada a los turcos en este siglo).


La historia de Ucrania comenzó con los eslavos orientales, o eslavos del Este, grupo étnico mayoritario en Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Cada una de las nacionalidades de Rusia posee su propia historia y particularidades; sin embargo, se puede afirmar, sin ningún género de duda, que el origen remoto del estado ruso moderno es compartido por el de los pueblos eslavos y ugro-finés del Noreste de Europa. A partir del siglo IX, Ucrania fue el centro del área habitada por este grupo. Este estado, conocido como Rus de Kiev, fue el origen de Rusia, desde que fue convertido al cristianismo en 988 por el rey San Vladimir I el Grande: Cuius regio eius religio. Luchas entre los principados de la Rus’ destruyeron Kiev en el siglo XII a lo que se sumó la invasión mongola en el siglo XIII; pero para entonces en centro neurálgico de la Rus’ se fue trasladando hacia el norte, con la hegemonía del principado de Moscú en el siglo XV y su transformación en capital del Imperio ruso en el siglo XVI con Ivan IV. En ese mismo siglo el atamán (caudillo) cosaco zaporogo Bogdan Jlimenski , después de derrotar a los polacos en Ucrania, envió una carta al zar Mijaíl Mijailovich pidiendo "la aceptación del ejército de Zaporozhie bajo la mano alta del soberano " con lo que toda la región de Dniéper (Dniepro) pasó a depender de Rusia. Después de la Gran Guerra del Norte del siglo XVII, Ucrania se integró plenamente al Imperio ruso.


Tras la revolución rusa de 1917 se formó la Rusia soviética y tras al armisticio con Alemania y la guerra civil entre los años 1917 – 1922, se formó la Unión Soviética con Rusia, Ucrania, Bielorrusia, los países bálticos, la transcaucasia, y los territorios de la Rusia asiática; se dividieron arbitrariamente pero de iure en Repúblicas Socialistas Soviéticas, aunque de facto siguieron hasta 1990 bajo la dictadura comunista de Moscú. En 1954, por razones puramente oportunistas, el secretario general del PCUS y jefe del gobierno Nikita Jruschov trasladó la República Socialista Soviética Autónoma de Crimea de depender administrativamente de la República Federativa Socialista Soviética Rusa a incorporarse a la República Socialista Soviética de Ucrania; pero sin que ello significara nada pues ni la RSS de Ucrania ni menos la RRSA de Crimea fueron jamás independientes en la época soviética, y como toda la URSS se gobernaban desde Moscú. Hay que tener en cuenta que al morir Stalin, el zar rojo, un año antes, en 1953, su sistema despótico de gobierno duraría unos años todavía.


Así las cosas, la situación actual se puede enfocar bajo el siguiente prisma. Primero: a la Unión Europea le importa un carajo lo que pase en Ucrania ni a los ucranianos del oeste; no si alguien descubrirá un motivo. Sí les interesa convertirla en un estado económicamente bajo la férula de la U.E. El préstamo – no dación – de once mil millones de euros la pondrá de rodillas ante la U.E. que dictará las cláusulas para su devolución, no sólo los intereses sino los medios para que se haga efectiva. En Grecia, España, Portugal, etc. los conocemos de sobra; es una venta del alma al diablo.


Segundo: En el muy improbable caso de que Ucrania fuera admitida en la U.E., la Federación Rusa – que ya es de nuevo una potencia, no el estado subdesarrollado en que la convirtió Gorbachov y remató Yeltsin – no va a consentir en absoluto que su frontera sur esté lindante con un estado occidental. Su frontera oeste linda con Bielorrusia, al fin y al cabo una dictadura comunista, y la norte con los países bálticos, que siempre fueron de cultura occidental – católica, escandinava y finesa – y nunca fueron de etnia rusa; pero que dependen energéticamente de Rusia.


Tercero: Rusia ha invadido Crimea sin disparar un solo tiro Crimea, lo que demuestra la bajada de pantalones de los ucranianos, justificada eso sí, ya que las fuerzas armadas rusas y ucranianas están en proporción 10 - 1. La flota rusa del Mar Negro está anclada en el puerto crimeano de Sebastopol y no es plan de jugar al escondite con ella.Cuarto: Los yacimientos de gas natural del Caspio abastecen a Ucrania y a la mayor parte de Europa (a España no, Deo gratias, ya que lo importamos en su mayoría de Argelia), con lo que a las malas los rusos no tienen más que cerrar un grifo para dejar a Ucrania sin energía y a Europa sin buena parte de ella: problema económico porque Europa habrá de importarlo de otros sitios a precio de oro y dificultosamente dada la ausencia de otros gaseoductos. Ucrania, sin un duro, si lo consigue importar será a crédito usurario.


Y quinto, y no menos importante: Quién crea que puede achantar a los rusos no los conoce en absoluto. ¿Nadie se acuerda de la Gran Guerra Patria contra Napoleón ni de la II Guerra Mundial? ¿O es políticamente tan paleto como los gobiernos USA? Como esto último se contagie a Europa, vamos listos.

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