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jueves, 2 de octubre de 2014

UCRANIA: VIAJE A NINGUNA PARTE


         En mi anterior artículo sobre este tema en este mismo blog  (“UCRANIA ENTRE RUSIA Y RUSIA, 9 de marzo DE 2014)  ya apuntaba la soledad de la ex R.S.S. de Ucrania, y por lo que vemos Rusia no va de farol, sino que está demostrando que tiene una escalera de color. Que Putin sea un tahúr no es óbice, ni además creo que lo ponga en duda nadie; ni tampoco creo que haya nadie que se lo diga a la cara. Ni siquiera los paletos que gobiernan los USA, empezando por su presidente. Pero – il-y-a toujours un mais, que diría Charcot, el famoso alienista de la Sapetrière de Paris – el hecho es que Putin tiene escalera de color.

La historia se repite: Crimea ya forma parte de Rusia, con un status especial. La flota del mar Negro ha vuelto por sus fueros: vuelve a ser la flota de la marina soviética – huy, perdón – rusa. Ucrania se ha quedado sin marina de guerra. En estos días la población rusa de Ucrania oriental clama por volver a la madrecita Rusia; que allí se encuentre al riquísima cuenca minera del Donetsk es una casualidad, desde luego; y, naturalmente, los rusos – que esa parte de Ucranía sí son mayoría – ya se han montado su referéndum para volver a formar parte de Rusia.

          El gobierno ucraniano, acusado por los rusos con el peor insulto que se puede decir hoy día a un político: fascista (ay, si Mussolini levantara la cabeza) da palos de ciego; acude a la Unión Europea, pide que se hagan maniobras conjuntas de la OTAN, exige represalias económicas y financieras contra Rusia. El resultado: la U.E. amenaza con condenas, la más terrible que unos catorce altos cargos rusos no van a poder viajar a la U.E. y que se les van a congelar sus activos; esto último avisado con un mes de antelación (del dicho al hecho va un trecho) para que los susodichos tuvieran tiempo de amañar sus cosas. En la OTAN miran para otro lado; hacer maniobras en territorio fronterizo con Rusia, con varias divisiones rusas allende, sería una provocación similar a la crisis de los misiles de octubre de 1962. Por si alguien no lo recuerda o no se enteró, estuvimos a un pelo de la tercera guerra mundial (afirmo, y nos es una exageración, que todos mirábamos al cielo entre el 16 y el 28 de octubre por su veíamos pasar los misiles intercontinentales soviéticos). Entonces la situación estuvo al rojo blanco, ahora nadie quiere volver ni de lejos.

          El zorro de Lavrov, con su impecable terno gris, está toreando a los occidentales como quiere, sabiendo que tiene el estoque de matar en una mano – creo que le encanta la Fiesta – y el grifo del gas y del petróleo ruso en la otra. ¿Qué ocurre si el resto de Europa se queda sin petróleo? Que van a tener que echar mano del vapor como combustible para la “nuevas” máquinas; van ellos, porque aquí nos surtimos del petróleo argelino que no se puede bombear al resto de Europa porque en su día a Francia no le dio la gana adecuar sus oleoductos. Bromas aparte, Europa no puede prescindir en absoluto del gas ni del petróleo rusos y si hay que sacrificar a Ucrania, se la sacrificará; como en el Pacto de Múnich de 1938 cuando el primer ministro británico, Neville Chamberlain, permitió a Hitler ocupar la región checa de los Sudetes y luego toda Checoslovaquia de rebote, en aras de la paz mundial...

        De momento, y volviendo al sujeto paciente de esta cascada de disparates, Rusia ya ha subido el precio del gas que vende a Ucrania en un 40%, precio de mercado, casi el doble para que nos entendamos, dando fin la bonificación que tuvo como miembro de la CEI. Ucrania va a tener que pedir empréstitos al BCE a un interés de usura si quiere seguir existiendo, y teniendo en cuenta que su territorio se reducirá casi a la mitad si los rusos del este logran su integración en Rusia (y se reclamará además Kiev, la cuna de Rusia desde su cristianización por San Vladimir I en 988).

       Y un poco de lo mismo: a Rusia no le gusta tener fronteras comunes con los países miembros de la OTAN. En el mapa adjunto se puede ver claramente: de norte a sur, de los países fronterizos con Rusia pertenecientes o no a la OTAN: Finlandia no; Estonia si: Letonia en parte; Lituania no; Bielorrusia no; Ucrania no, Moldavia no; Bulgaria en parte. O sea, Rusia está bien “acolchada”.



       
        Otra noticia relacionada con lo que decimos: Rusia, en la zona fronteriza con Letonia, está creando una base militar, donde tendrán su sede nuevos helicópteros que pueden llegar en una hora a Riga, y mucho más rápido hasta Daugavpils. A una distancia de 50 km de la frontera de Letonia, es una de las más poderosas bases aéreas en la región: La Base Militar "Island 5", conservada de la época soviética. Hay ya entregados unos 20 helicópteros, que pueden considerarse como los más modernos. Y en un año o dos albergará 100 aviones. Esta actividad militar rusa se mira con aprensión en Letonia. Los sistemas de defensa aérea letones no están preparados para identificar los helicópteros rusos, capaces de volar demasiado bajo para ser detectado por radares que operan en Letonia. Esto es solo unos párrafos de un artículo especializado del general letón retirado Gundars Abols, que se extiende mucho más sobre las posibles implicaciones de la OTAN, con las gravísimas consecuencias que nos podemos imaginar. Y forzosamente, a fuer de ser acusados de aojadores, volvemos a repetir lo mismo que Ucrania, ¿Valen los países bálticos una guerra, o nos encontraremos con otro Neville Chamberlain? A juzgar por la peña de inútiles de nuestros políticos europeos, no sería de extrañar.


         Hay otro caso muy interesante; pero del que escribiré otro día: Moldavia y la de facto república del Transdniester (habitada por rusos, como no).

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