LAS MATEMÁTICAS SON EL LENGUAJE CON QUE DIOS HA ESCRITO EL UNIVERSO - Galileo Galilei

miércoles, 16 de abril de 2014

DE HISPANIAE RE PUBLICA

DE HISPANIAE RE PUBLICA

Hace cierto tiempo que en esta nación llamada España se está poniendo en el candelero cada vez con aparente más intensidad la necesidad y la llamada a que el Reino de España se convierta en la III República española. Igual que suele decirse aquello de “lejos de mí la funesta manía de pensar”, en mi caso lejos de mí preocuparme de la política española mientras sea el patio de Monipodio o el huerto del francés, según se prefiera. Si una de las muchas definiciones de política es “una manera de ejercer el poder con la intención de resolver o minimizar el choque entre los intereses encontrados que se producen dentro de una sociedad” mejor que no pensemos hoy día en nadie ni en nada, menos en este país.


El desideratum de parte de la sociedad – grande o pequeña, eso es intrascendente a estos efectos – es la república. Pero yo creo que ese grupo de personas, muy respetables, no han caído en la cuenta – quizás por una cuestión ancestral – que estamos en España; es decir, un país en el que hay dos deportes nacionales: la envidia y el navajeo. La actual estructura del estado pone el poder en manos de los capos de los partidos políticos; dicho paladinamente y me ahorro eso del poder soberano… representado… etc. porque los hechos son los hechos, y sino España no sería el patio de Monipodio que he mencionado. Así la cosa, y dejando de lado las virtudes y defectos de las repúblicas o las monarquías, y una vez acordada – o decidida por una de nuestras típicas guerras civiles ("el español no piensa, embiste” que dijo mi maestro Unamuno) - la constitución de la república, se presentaría el problema de elegir un Presidente dentro de las cualidades de un estado de derecho y constitucional, es decir, renovado.


Esta persona, hombre o mujer, en su calidad de Jefe del Estado, debería estar por encima no ya de sus intereses personales – eso, por sabido, se calla- sino políticos, económicos, religiosos, y un largo etc. Es decir un hombre digno cuya actitud en cualquier asunto de Estado sea respetable para sí mismo y para los demás. Un hombre que pueda ser aceptado no tibiamente sino con gran respeto por un arco político y social de ciento ochenta grados, de un extremo al otro. Un hombre que pueda representar y “ser” España en todo el mundo con absoluta respetabilidad.


Un hombre que fuera modelo de regeneracionismo y que lograse, no con sus poderes políticos que no tendría, sino con sus poderes éticos y morales que la maquinaria del estado funcionara como un reloj.


Así, y sólo así, podría servir una república a España. Porque de lo contrario tendríamos más de lo mismo, más de lo que hay, y para ese viaje no necesitamos alforjas. Pedir la república no es manifestarse a grito pelado enarbolando banderas con los colores rojo, amarillo y morado de la Corona de Aragón y de Castilla frente a la bandera rojigualda con los colores de la Corona de Aragón. No se trata de algaradas ni de panfletos; se trata de una evolución hacia algo más puro de lo que tenemos.






Y ya que he sacado a colación – a idea – un derivado de la palabra pureza: He expuesto un modelo, quizás un símbolo y una utopía, del Jefe del Estado que necesitaríamos. ¿Pero dónde hallaríamos o quién sería capaz de encontrar una persona así? Yo sé, y muchos también, que existen personas tales, de las que nadie oye nada nunca porque cuando más nobles, más sabios y más altruistas son (diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio. RAE), menos interesan a la bazofia de los mass media que tenemos hoy. Y aún hallándolo con más suerte de la que tuvo Diógenes, no creo que su altruismo llegara a tanto como a suicidarse por este país. Tendríamos que empezar por regenerar esta España nuestra para lograrlo, pero ¿cómo hacerlo si tenemos las manos atadas?








Franco dijo en un discurso que a su muerte todo quedaba atado y bien atado. La cuerda ha cambiado de manos, pero todo sigue atado y bien atado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario