LAS MATEMÁTICAS SON EL LENGUAJE CON QUE DIOS HA ESCRITO EL UNIVERSO - Galileo Galilei

viernes, 5 de julio de 2013

HE ELEGIDO A LOS HERMANOS MUSULMANES PARA SER PROPOSITIVA


Entrevista a Dina Zakarya, ex portavoz del Partido Libertad y Justicia, de Maria Laura Conte
Su voz es decidida, sin incertidumbres, como las posiciones que expresa. Dina Zakarya, apenas treinta años, madre de dos gemelos, con estudios universitarios de inglés y arte y un diploma en Sharía, activista de los Hermanos Musulmanes, fue portavoz del partido Libertad y Justicia. Y, por su cargo, Oasis se encontró con ella hace unas semanas a fin de comprender la agenda del partido al Gobierno y su percepción de la situación política, social y económica del país.
Los medios de comunicación internacionales presentan cada día la situación de Egipto como extremadamente dramática: una economía vacilante y una transición democrática estancada. ¿Se reconoce en esta lectura?
Estoy de acuerdo con que Egipto está afrontando numerosos desafíos en este momento, puesto que nos encontramos en una fase de transición, después de la revolución. Esto no significa que sea una situación anómala; al contrario, es normal: hay dificultades que todos los egipcios debemos afrontar, los políticos, los profesores, el mismo pueblo. Todos debemos hacer frente a este tipo de dificultades simplemente porque es normal. Creo que las medidas que han adoptado el gobierno y el presidente, así como otros sujetos en distintas posiciones de responsabilidad, como las ONG u otras entidades no vinculadas al gobierno, todas ponen de relieve que ante todo debemos afrontar estos desafíos de manera rápida y, en segundo lugar, que la contrarrevolución actualmente es muy activa. Lo cual es otro problema que hay que afrontar. Podemos comenzar a trabajar en un terreno estable. Pero no ahora, porque estamos atravesando un período transitorio demasiado problemático, somos presos de las fuerzas de la contrarrevolución, que trabajan para que nuestra revolución fracase. Por eso Egipto ahora tiene este aspecto. No estoy de acuerdo con la idea de que haya una crisis que no podamos afrontar, ¡no! Creo que Egipto, que todos los egipcios juntos, podemos superar este tipo de dificultades.
¿Cuáles son las prioridades de su partido, las cuestiones más urgentes sobre el tapete?
Nuestros principales objetivos como partido son tres. El primero es trabajar por el bien de la gente, tratando de afrontar sus problemas cotidianos. A propósito de la condición económica, estamos tratando de dar informaciones correctas acerca de la situación actual, porque a veces la gente no sabe exactamente lo que está sucediendo. Esto es muy importante, para convencerla de que sea más paciente. El segundo es la preparación de las elecciones: nos estamos preparando muy seriamente para las próximas elecciones, que creo que serán dentro de algunos meses, todavía no sabemos exactamente cuando, pero, si Dios quiere, habrán concluido antes de finales de 2013. El tercer objetivo es la seguridad. Estamos tratando de presionar al gobierno para garantizar que las calles vuelvan a ser seguras cuanto antes.
Por lo tanto, por orden: las necesidades cotidianas del pueblo, las elecciones y la seguridad…
¿Por qué he citado las necesidades del pueblo como lo primero? Creo que los egipcios mismos son la prioridad absoluta: no les interesan las manifestaciones, no les interesan los enfrentamientos en las calles entre los políticos. Les interesa lo que necesitan y lo que quieren. Por eso, creemos que las necesidades de la gente son nuestra prioridad inmediata. En segundo lugar, las elecciones, después la seguridad. O, quizá, la seguridad con las elecciones; pero para lograr una seguridad estable primero tenemos que convocar elecciones, y tener un parlamento que represente realmente los intereses de todos.
Los enfrentamientos de Port Said son sólo un ejemplo del tipo de desórdenes presentes en el país, que parece que hayan alcanzado un nivel demasiado alto para la población los tolere. ¿Quién es responsable de esta situación? ¿Hay un problema político? Y, en esto caso, a su juicio ¿cuál sería la solución?
La razón principal es, como decía, que la contrarrevolución en los últimos meses era muy activa. Está tratando de renacer. En segundo lugar, un período de transición debilita al país. Es natural y normal que la situación no sea estable. Estoy de acuerdo con que hay un problema político, ya lo había antes de la revolución, pero después de la revolución la gente quería la seguridad inmediatamente. El problema político viene del hecho de que a veces se pueden encontrar partes —no digo toda, sino partes— de la oposición que deciden cooperar para crear inestabilidad. Tratan continuamente de bloquear la evolución actual o la reorganización del Estado y de impedir que el gobierno actual construya Egipto. Al mismo tiempo, partes de la oposición se sirven de esto como excusa, puesto que no lograron ganarse la confianza de la gente en las últimas elecciones. Sin embargo, creo que ahora en Port Said la situación será más estable; esto es un hecho, la gente en Port Said está reclamando sus derechos. Estaban muy dolidos por la muerte de numerosas personas en las calles y de algunas ante las urnas. Es razonable que se enfadasen, pero no significa que vaya a durar mucho tiempo. Deje que le diga una cosa: si compara los hechos recientes en Egipto con los años pasados, verá que la situación era más problemática entonces que ahora. El caos era mayor entonces. El tipo de manifestaciones y el porcentaje de personas en las calles eran más relevantes que ahora. Este año la gente ha comenzado a entender que ha llegado el momento de trabajar para llevar a Egipto a una situación de estabilidad.
Con frecuencia se ha criticado al presidente Morsi por su posición, que se consideraba contra la libertad de expresión. Mientras que él sostiene que son los periodistas quienes no escriben la verdad. ¿Usted cómo replica?
Responderé con hechos. Como recordará un periodista fue arrestado por difamación contra el presidente. Y el presidente mismo promovió una ley para detener esto tipo de medidas contra los periodistas: esta es la primera prueba que asegura que el presidente no está en contra de la libertad de expresión. La segunda es que la presidencia estaba tomando medidas contra quienes difundían mentiras a través de la prensa. Pero el presidente mismo bloqueó este tipo de medidas porque no estaba de acuerdo. Dijo que cada cual era libre de criticar y reconocer por sí mismo las noticias que se daban, ya fuesen verdaderas o falsas.
Desde mi punto de vista, sin embargo, hay una gran diferencia entre la libertad de expresión y la difusión de voces falsas para minar la estabilidad de Egipto. Es algo que la gente común no puede aceptar. No era aceptable que se insultara al presidente en todo momento o que se dijesen mentiras acerca de él, porque esto va contra Egipto, no sólo contra el presidente de nuestro país.
Sin embargo, el presidente tomó la decisión de no castigar a nadie. Nosotros no estábamos de acuerdo, pero lo decidió así. Yo, cuando me nombraron miembro de la comisión para los derechos de las mujeres, pedí personalmente al presidente que tomara medidas contra estas voces y mentiras que estaban enojando al pueblo y él me dijo: «No, no puedo hacerlo». Yo, como egipcia, no como político, estaba muy irritada, pero él me dijo que no se iba a enfadar con nadie, porque esa no era la actitud adecuada para un presidente egipcio post-revolucionario.
¿Cómo y por qué decidió unirse a la Hermandad Musulmana? ¿Cuál es su papel en el partido?
Decidí unirme a la Hermandad Musulmana porque mi familia formaba parte de esta, como hoy. Sucedió cuando estaba en el primer año de escuela secundaria, en 1994. Descubrí que quería ser más propositiva, tanto respecto a mi situación religiosa como a mi comprensión del Islam, y me di cuenta de que los Hermanos Musulmanes tienen una visión moderada del Islam, que se puede vivir la religión de modo moderado, pero siendo más activos, más positivos. Además, los Hermanos eran el mayor movimiento de oposición al régimen de Mubarak, que yo consideraba corrupto. Estas son las razones por las cuales consideré que era el movimiento adecuado para mí y decidí entrar a formar parte. Se oponían al sistema pacíficamente. Soy una de las co-fundadoras del partido Libertad y Justicia y soy miembro y co-fundadora del Comité de relaciones exteriores. Por otro lado, he sido la única representante del partido en el Parlamento europeo.
Y tiene una familia absorbente…
Sí, tengo dos gemelos de ocho años y mi marido también es miembro del movimiento, ambos somos activistas políticos. Yo tengo un cargo superior en el partido, tengo más responsabilidad que él. En realidad, soy su jefe.
¿Y sus hijos ya saben el Corán de memoria?
Todavía no, son demasiado pequeños. Por ahora me interesa enseñarles a tener un buen comportamiento, ser buenas personas y tener éxito en cualquier campo en el que se comprometan. Quizá en el futuro serán activistas y quizá también en sus escuelas.

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