LAS MATEMÁTICAS SON EL LENGUAJE CON QUE DIOS HA ESCRITO EL UNIVERSO - Galileo Galilei

viernes, 14 de diciembre de 2012

SOLOVIEV. LA IDEA DE SALVACIÓN UNIVERSAL



En las aldeas rusas, a menudo muy alejadas unas de otras, el trabajo común y la estrecha colaboración crearon un espíritu colectivista, que se refleja también en el ámbito espiritual. Dostoievski ha sabido expresar esta idea al decir que «todos son responsables de todos». La conciencia rusa nunca ha considerado suficiente la salvación individual. Este universalismo ha de conciliarse con su cálido sentimiento patriótico; más aún, aquí radica su más genuina interpretación. Escribe Dostoievski:

"Yo creo en el hecho de que nosotros, es decir -ello se entiende-- no nosotros, sino los rusos del futuro, acabarán por comprender todos, desde el primero al último, que ser genuinamente ruso significa precisamente esto: esforzarse por introducir, de una manera definitiva, la conciliación en las contradicciones europeas, buscar para nuestra nostalgia europea una salida en nuestra alma universalmente humana y unificadora de todo, acoger en ella a todos nuestros hermanos con amor fraternal y, al fin, tal vez, pronunciar una palabra de magnánima y común armonía, de fraterno y definitivo acuerdo entre todas las tribus, según la ley evangélica de Cristo ... Hablo de la sed insaciable del pueblo ruso, de la sed que siempre le acompaña: sed de una unión, en el nombre de Cristo, universal, de todos los pueblos, de todos como hermanos. y si esta unión no existe todavía, si la Iglesia no se ha edificado aún plenamente, no sólo en el plano de la oración, sino ni siquiera en el de la realidad, no por ello deja de ser cierto que el impulso de esta Iglesia y la insaciable, y tal vez incluso inconsciente sed que le abrasa, están indudablemente presentes en el corazón de nuestro pueblo ... Este pueblo cree que, al final, se salvará sólo en unión con todo el mundo, en el nombre de Cristo".

Tal es el sentido universal que, según Soloviev, debe darse también a la palabra «ortodoxia», conservada por el pueblo ruso, y a la idea de la vocación especial de Rusia. Considerarse como única nación elegida por Dios significa volver al Antiguo Testamento, a la religión judía. En el Nuevo Testamento «no hay rastro alguno de nacionalidades en particular; al contrario, se afirma en él que debe desaparecer todo antagonismo entre naciones». Dios no llama ya a las naciones por separado, sino sólo en su unidad. Ninguna nación recibe vocación alguna de Dios si no es en la Iglesia universal.

Esta ortodoxia universal, piensa Soloviev, está sólidamente arraigada en el pueblo ruso sencillo, y nadie podrá arrancarla de los corazones creyentes:

"Si les preguntáis ... por su religión, os responderán que ser ortodoxos significa estar bautizados en la Iglesia, llevar sobre el pecho una cruz o cualquier imagen sagrada, adorar a Cristo, rezarle a la Santísima Virgen «inmaculada» y a todos los santos representados en las imágenes y en las reliquias, santificar las fiestas y ayunar de acuerdo con la tradición, asistir con reverencia a las sagradas funciones de los obispos y de los sacerdotes, participando en los santos sacramentos y en el servicio divino. Esta es la verdadera ortodoxia del pueblo ruso; y aun la nuestra ... Está claro que la verdadera ortodoxia no tiene en sí misma nada de particular y no puede en modo alguno constituir un atributo local o nacional, de manera que nos separe de los pueblos occidentales, puesto que la mayor parte de estos pueblos (el ámbito católico) tiene nuestro mismo fondo religioso. Todo lo que es santo y sagrado para nosotros, lo es, también para ellos..."

No me detendré más que en un solo punto esencial: no sólo la Rusia ortodoxa practica el culto de la Santísima Virgen -uno de los rasgos característicos del catolicismo-, sino que hay tambien algunas singulares imágenes milagro: las que son veneradas tanto por los católicos romanos como por los ortodoxos rusos (por ejemplo, La Virgen de Czestochowa en Polonia). Ahora bien: si la piedad "es realmente el carácter distintivo" de nuestro espíritu nacional, el hecho de que tengamos "en común con los occidentales los principales emblemas de esta piedad nos obliga a reconocernos solidarios con ellos en lo que consideramos más esencial".

Lo más esencial en la religión cristiana es el misterio "de la Santísima Trinidad, cuya imagen sobre la tierra debe reflejarse en la convivencia humana". Este pensamiento constituye la conclusión del opúsculo La idea rusa: '

"No es bueno para el hombre estar solo. No lo es tampoco para una nación. Hace ya novecientos años que fuimos bautizados por San Vladimir en el nombre de la Trinidad vivificante y no en el nombre de cualquier unidad estéril. La idea rusa no puede consistir en renegar de nuestro bautismo. La idea rusa, el deber histórico de Rusia, exige de nosotros que nos sintamos solidarios con la familia universal de Cristo y que apliquemos todas nuestras fuerzas nacionales, toda la potencia de nuestro imperio a la plena realización de la Trinidad social, en la que cada una de las tres unidades orgánicas principales, la Iglesia, el Estado y la Sociedad, es absolutamente libre y soberana; y esto, no separándose de las otras, de manera que las absorba o destruya, sino afirmando su absoluta solidaridad con ellas. Restaurar en la tierra esta imagen fiel de la Trinidad Divina: ésta es la idea rusa. Y si esta idea no tiene en sí misma nada de exclusivo ni fomenta los particularismos, si no es otra cosa que un nuevo aspecto de la misma idea cristiana, si para llevar a cabo esta misión no debemos actuar contra las otras naciones, sino con ellas y a favor de ellas, todo esto constituye una vigorosa prueba de que esta idea es verdadera. Porque la Verdad no es más que forma del Bien, y el bien no conoce la envidia".

"La idea se salvación universal" Cap. XVIII, ep. IV de: Tomás cardenal Spidlík, S.I. Los grandes místicos rusos. Roma, 1977

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