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miércoles, 23 de mayo de 2012

¿QUÉ PRESIDENTE VAN A ELEGIR LOS EGISPCIOS?


¿Qué presidente van a elegir los egipcios?

Marialaura Conte Meriem Senous  23/05/2012

Entrevista a Rafic Greiche, responsable de prensa de la Iglesia Católica en Egipto

¿Qué clima se vive en este período de campaña electoral en Egipto?

Diría que el clima es incierto, pero demos gracias al Señor. El ambiente es pesado por distintas razones. Primero de todo porque los candidatos son demasiados: son trece, cinco de los cuales pertenecen a partidos islamistas. Su tendencia varía de fundamentalista a más que fundamentalista. Es decir, en el área islamista no hay siquiera un candidato que se pueda definir “moderado”. Los cristianos tienen miedo de esto. Después están los candidatos socialistas y liberales, en el sentido “capitalista”.


¿No considera de modo positivo el elevado número de candidatos?
Yo creo que hay demasiada dispersión y división. Trece candidatos son demasiados. Un buen número de candidatos ciertamente es una señal de democracia; pero un número exagerado genera divisiones y dispersión, significa que algo no ha funcionado bien.

¿Quiénes son los favoritos?

Los favoritos, por orden, son: Amr Moussa, ex ministro de Asuntos exteriores del gobierno de Mubarak y ex secretario de la Liga Árabe, y el general Ahmed Shafiq. La elección se juega entre un político y un militar. La mayoría del pueblo ya no quiere a un militar como presidente, porque ya no quiere una dictatura. Pero también respecto a esto los votos están divididos.


¿Cómo se posiciona la comunidad cristiana en este contexto?
La comunidad cristiana también se encuentra dividida entre Amr Moussa y Ahmed Shafiq. Algunos prefieren a un militar, puesto que lo consideran el único capaz de garantizar efectivamente la seguridad del país. Pero otros tienen miedo: temen que los militares restablezcan un régimen dictatorial y puedan ofrecer a los islamistas la ocasión y el pretexto para llevar a cabo acciones violentas. Desafortunadamente la Iglesia Copta Ortodoxa vota por el candidato militar porque considera que sólo los militares pueden protegerles. Por lo demás, hace 1400 años que los Coptos piensan así. En cambio, los coptos católicos, en mi opinión, votarán por Amr Moussa.


¿Por qué Moussa?
Porque a Moussa se le considera un laico, un buen diplomático, que conoce los asuntos exteriores; conoce bien Europa, donde cuenta con buenos amigos; conoce el Vaticano, con el cual las relaciones son buenas. Tiene muchos amigos católicos y, en general, la comunidad cristiana le conoce bien. Siempre fue un opositor de Mubarak, incluso cuando era ministro. Tanto es así que Mubarak lo nombró jefe de la Liga Árabe para deshacerse de él.


¿Existen indicaciones de voto de parte de la comunidad cristiana?
Oficialmente no.


¿Los dos candidatos punteros, Moussa e Shafiq, han tocado el tema de la religión? ¿Han usado la cuestión religiosa en la campaña electoral?
Ambos están abiertos sobre la cuestión religiosa, pero el tema no constituye una prioridad para la mayoría del pueblo ahora. El punto es elegir si votar por un diplomático o un militar.

¿Cuáles han sido las palabras recurrentes, las más usadas durante esta campaña electoral?
La palabra más usada fue “estabilidad”, junto a “no queremos a un militar”. Algunos incluso amenazaron con usar la violencia si un militar o alguien cercano a Mubarak llegase al poder. Después están la cuestión copta y la cuestión de la mujer. Todos se llenan la boca hablando de los derechos de las mujeres. Mientras que, al contrario, los fundamentalistas quieren como siempre que las mujeres se pongan el velo y no salgan de casa. Quieren como de costumbre que sean ciudadanas de segundo grado.


¿Y la cuestión económica? ¿La fragilidad económica del país y el desempleo no entran en el debate?
Este problema viene sólo después de los otros dos y lo afrontan sobre todo los candidatos socialistas. Son los únicos que hablan de pobreza, de salud, de crisis, de desempleo y de malestar. Son socialistas “nasseristas”.


Para la mayoría del pueblo que se manifestaba en la Plaza Tahrir por la libertad, la dignidad y la democracia, ¿cuál es el candidato mejor?
Los revolucionarios de la Plaza Tahrir también están divididos. Entre ellos están los laicos y los fundamentalistas, tanto de los Hermanos Musulmanes como de los Salafistas. Los manifestantes de Tahrir no hablan con una sola voz. Pero aquellos que siguen siendo verdaderos revolucionarios, que mantienen la “pureza” de los verdaderos y primeros revolucionarios, estos votarán por los candidatos socialistas. Piensan que figuras como Sabahi y Khaled Ali son más cercanas a las ideas revolucionarias que los animan, los ven como verdaderos socialistas del tiempo de Nasser.


En su opinión, ¿hay algo nuevo en esta elección? ¿Le parece que se abre una nueva era para Egipto?
El primer aspecto positivo de esta elección es la libertad de expresión. Hay muchos candidatos, como decía incluso demasiados. Egipto está avanzando por un camino democrático. Aunque siga existiendo el peligro de que este proceso acabe en las manos equivocadas.


¿Cuáles son las manos equivocadas?
Las de los fundamentalistas. Antes estaban escondidos, actuaban en la sombra. Pero ahora hablan abiertamente y mienten. Prometen mucho y no hacen nada.

El ejército ha prometido retirarse después de las elecciones. ¿Mantendrá su promesa?
El ejército ha prometido retirarse, pero un ejército nunca se retira. Dará un paso atrás, estará entre bastidores, pero siempre estará allí. Es muy importante en Egipto.


¿Cuál es el candidato del ejército?
Oficialmente no tiene un candidato suyo, pero para mí quien representa al ejército es Ahmed Shafiq: era general, puede contar con el apoyo no sólo de los militares, sino también de la policía y de los servicios secretos, los ex agentes de Mubarak.

En su opinión, ¿cambiará algo gracias a esta elección?
Se trata de una elección clave porque el futuro presidente tendrá mucho poder y numerosas prerrogativas en sus manos. De hecho, todavía no existe una Constitución que defina y delimite sus poderes.

  ¿Tendrá los mismos poderes que Mubarak?
Sí, e incluso más. Por ahora todo estará en manos del presidente. Es la primera vez en la historia que nos encontramos en esta situación, con un presidente que va a ser elegido sin que se sepa exactamente cuáles son sus poderes. Es algo peligroso, porque si el candidato elegido no es honrado o no sabe escribir una buena Constitución, si no comienza por hacer lo que los militares habrían debido hacer desde hace 18 meses, se corre el riesgo de que la situación empeore. Estamos listos para afrontar cualquier situación.


¿Observa interés y participación de parte de la población por esta elección? ¿O más bien prevalece el desánimo?
El pueblo participa, todo el mundo habla de política. Pero hay que tener presente que el 27 % de la población egipcia es analfabeta y el 40% vive por debajo del umbral de la pobreza.


¿Cuál es su impresión general como portavoz de la Iglesia Católica?
Veo que la situación es muy delicada. Estamos frente a una encrucijada: si el presidente elegido es una persona liberal, recta, respetuosa de las religiones, de los cristianos, de los derechos de las mujeres, de los discapacitados, Egipto podrá dar un gran paso hacia adelante. Si, en cambio, se elige a un presidente de matriz islamista, en cosa de cinco años Egipto será como Pakistán. Tenemos estas dos posibilidades extremas, no gozamos de un amplio espacio de maniobra. No existe una tercera vía. Aquí es todo blanco o negro, no cabe el gris. Se juega todo en el voto del pueblo.


¿Usted es optimista?
Soy optimista porque pongo mi esperanza en el Señor. Como hombre y como egipcio, estoy convencido de que los egipcios tendrán la sensatez de votar por la persona correcta. Pero no os escondo que tengo miedo por el futuro de todos los egipcios, tanto cristianos como musulmanes.

 

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