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miércoles, 9 de mayo de 2012

Hacia democracias en versión árabe

Hacia democracias en versión árabe

Chiara Pellegrino  5/04/2012
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Hacia democracias en versión árabe

«Las revoluciones árabes que en 2011 inflamaron el mundo árabe representan un viraje que marca una época y los historiadores del futuro mirarán al año 2011 como a un punto de divergencia. Naturalmente, se trata de una evolución que todavía no ha terminado, ni terminará mientras las fuerzas armadas controlen el sistema político, como está experimentando el pueblo egipcio. Observando las revoluciones en una perspectiva histórica, se ve que son siempre fenómenos complejos, baste pensar en las revoluciones en Rusia y en Francia y a cuánto duró su fase de inestabilidad. No debemos esperarnos que en el mundo árabe las cosas procedan más rápidamente que en el pasado». Esta es la convicción del profesor Eugene Rogan, director del Centro de Estudios sobre Oriente Medio de Oxford y profesor de Historia moderna en el St. Antony College, con quien Oasis se encontró aprovechando la ocasión de una conferencia pública titulada “Reflections on Year 1 of the Arab Revolutions”, que tuvo lugar en Venecia a finales de marzo.

Para Rogan, todo lo que está sucediendo concierne también a Occidente, que se ve obligado a decidir qué opciones tomar en el ámbito de la política exterior: «Las revoluciones árabes ponen a los gobernantes de los países occidentales frente a la tensión entre sus intereses materiales y sus valores. Estarán llamados a elegir si sostienen a los líderes locales que cuentan con el consenso de su pueblo o a sátrapas de fiar pero despóticos. Probablemente, a largo plazo, tener a líderes que gozan del consenso de la población llevará a una mayor estabilidad de la zona de Oriente Medio».

Sobre la convicción de quien considera que el viento de la primavera árabe puede afectar también a otras zonas del mundo, por ejemplo, África o China, Rogan expresó sus reservas, poniendo el ejemplo de Polonia a finales de los años ochenta. Aunque la Primavera polaca se extendió muy pronto a toda Europa oriental, no alcanzó a los países de otras regiones geográficas que, en aquella misma época, estaban dominados por una dictatura: «En aquel periodo —puso de relieve Rogan— el mundo árabe miraba lo que estaba sucediendo en Polonia pero, en realidad, si consideramos las repercusiones concretas de esos hechos sobre los regímenes de Oriente Medio, es como si los acontecimientos hubiesen sucedido en otro planeta».

Sobre el futuro de Túnez y Egipto, donde los islamistas ganaron las elecciones suscitando en algunos occidentales el temor de que puedan nacer Estados islámicos inspirados en el modelo de Irán o de Arabia Saudita, el profesor respondió pronosticando que los islamistas sabrán adaptarse a las nuevas reglas del juego impuestas por una sociedad muy distinta de la de los años sesenta y setenta. Una sociedad que hoy, en cambio, pide dignidad, derechos y democracia: «El mensaje que los islamistas están tratando de lanzar a su pueblo y a la comunidad internacional es su compromiso de respetar las nuevas reglas del juego y de proteger los derechos de las minorías». El profesor explica este nuevo compromiso de los islamistas como el resultado de años de exclusión del poder político, que han tenido que experimentar en numerosos países.

En Egipto, por ejemplo, los Hermanos Musulmanes, perseguidos durante muchos años, hoy se preocupan de preservar su posición a través del consenso nacional. En este sentido, Rogan es optimista: según él, los islamistas serán capaces de encontrar una solución intermedia entre la democracia entendida en sentido occidental y la dictadura que ha dominado en estos países durante los últimos 50 años. Al mismo tiempo, sin embargo, Rogan pone en guardia a Occidente de la tendencia bastante difundida de aplicar nuestras categorías políticas al mundo árabe: «A los árabes no les gusta la palabra democracia, un término extranjero que presupone muchas asociaciones típicamente occidentales. Lo que estos están negociando son los derechos y libertades que nosotros consideramos parte integrante de la democracia. Occidente se pregunta si tendrán una democracia tal como la entendemos nosotros. La democracia que surgirá en Egipto reflejará los valores egipcios, al igual que la democracia italiana refleja los valores de Italia.

Occidente sigue hablando de democracia como si existiese sólo un tipo de democracia. Sin embargo, pensemos en cuántos tipos de democracia existen en Europa, cada uno de los cuales refleja las condiciones históricas particulares del país en el que nace. También en Egipto, la democracia que nacerá será el reflejo de la experiencia histórica local».


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