LAS MATEMÁTICAS SON EL LENGUAJE CON QUE DIOS HA ESCRITO EL UNIVERSO - Galileo Galilei

miércoles, 18 de abril de 2012

EL CANTO DEL CISNE


   

         Si hay algo que me ha causado repulsa en esta vida es la política; no en sí, sino porque en España es una profesión. Una profesión  que no ejerce la aristocracia (del griego aristos = los mejores) sino los que no tienen otra cosa que hacer para sobrevivir, es decir, los últimos de la cola. Y esto es una generalización, y las generalizaciones  siempre son injustas, porque hay políticos muy buenos, sacrificados, que les cuesta dinero, familia y amigos estar en un puesto que es para servir a la comunidad. El verdadero político usa su ideología porque cree que es la mejor para servir a su pueblo, a su región o a su país. Yo tengo el honor de conocer a varios, desde la derecha hasta la izquierda. Pero la mayoría ha trepado usando el sistema tradicional español; la navajada trapera, la envidia, el falso testimonio, el fornicio y lo que haga falta. Ya se sabe, los florentinos el puñal, los romanos el veneno y así… A esos me refiero, claro, a los que están arriba.

           Respiramos en un sistema que la mayoría de infelices paisanos cree que es democrático – ¿puede ser democrático un sistema que sólo te consulta cada cuatro años en listas cerradas y bloqueadas?- sino una dictadura partitocrática. Somos el polo opuesto de  Suiza, donde las cuestiones importantes – que son muchas – se someten a referéndum; y Suiza es una confederación donde conviven en paz germanos, francos y romandos.  Somos una nación dónde para que subsistan los partidos el Estado ha de subvencionarlos, dónde para que existan sindicatos – que no tienen prácticamente afiliados – el Estado también tiene que subvencionarlos; sólo a dos, UGT y CCOO, porque los demás, que los hay, abandonados a sus fuerzas ni se les oye.

            Al principio del nuevo régimen tuvo su justificación: Una democracia tenía que dar apariencia de honorabilidad y se crearon partidos políticos, sindicatos, asociaciones de vecinos, etc. Para que no tuvieran que vivir de la caridad – algo que en España se desconoce y que en su lugar se utiliza el “Dios te ampare, hermano” – se les dieron trajes, zapatos, edificios y coches. Y por la suprema razón de Estado estuvo justificado. Había que salir al mundo pobres; pero decorosos. Luego intervino la sempiterna picaresca española: se invirtieron los términos y empezamos a salir al mundo nuevos ricos, pero indecororosos. Y pretextando siempre la suprema razón de Estado, comenzó el latrocinio de las arcas públicas, la estafa, el navajeo y surgieron los nuevos ricos, ignorantes hasta el punto de necesitar un intérprete para hablar un español decente con un extranjero, que no otro idioma.
  
Hasta aquí y ahora, todo normal. Porque ¿qué otro precedente teníamos? ¿Cuándo ha habido otra democracia en España? De las dos republicas vale más no acordarse; fueron como las guerras carlistas, donde no se hacían prisioneros; donde un cura carlista confesaba a los prisioneros y luego les descerrajaba un pistoletazo él mismo, o los cristinos que fusilaron a la madre del general carlista Cabrera. Esto es España… cuna de las repúblicas hispanoamericanas, y se nota.

Dados estos precedentes ¿A quién le escandaliza lo que ocurre ahora con la monarquía española? Desde los Reyes católicos – que expulsaron a los granadinos de la península incumpliendo las capitulaciones recién firmadas para la rendición del reino nazarí – hasta Alfonso XIII, que puso pies en polvorosa antes que defenderse como un hombre (claro que hay que decir en su descargo que trece años antes la familia imperial rusa había sido asesinada, aunque no por crueldad sino por razones de estado, y conociendo a los españoles, tampoco me extraña ) ¿alguien sabe de algún monarca que haya dignificado el trono? El único que pudo haber introducido a España en la Ilustración fue – paradojas de la historia – José I. Pero claro, era extranjero impuesto por Napoleón en una guerra – como si los borbones no hubieran sido impuestos por Luis XIV de Francia en la Guerra de Sucesión – y se prefirió al felón  de Fernando VII, del que nació la innombrable Isabel II  (origen de las guerras carlistas) y su hijo Alfonso XII, de padre supuesto dadas las costumbres de su madre, y así… Hablando de José I, los suecos fueron más listos y se quedaron con el cuñado de Napoleón, mariscal Jean Baptiste Bernardotte, que reinó como Carlos XIV Juan. Y nos les ha ido tan mal. Sigue siendo la familia real de Suecia.

Que el actual rey de España tenga la bragueta con la cremallera rota, en este país no es ninguna novedad ni motivo de escándalo; aquí hay más estilo, no vulgares becarias. Que entre – quizás - en la picaresca de los negocios no es tampoco ninguna novedad, pero ya nos toca más las pelotas que – sólo a título de ejemplo y si llegara el caso  – no le puedan embargar el Palacio – porque es del P.N., y, sino, tampoco – ni la nómina y a los demás súbditos sí. Nos patea ya los cojones (con perdón) que cayendo la que está cayendo se cuele entre la selecta minoría de los que no se han enterado de nada y siga con su regio tren de vida. Vamos, que no. Hay algo que huele a podrido en Dinamarca, parafraseando a Hamlet. Y el problema no es que se cacen elefantes allá en el África profunda o que cace ardillas en la Casa de Campo, especies ambas protegidas. El problema, grave, está en que sepa disparar para cazar animalillos y no se quiera disparar – de otra forma y como corresponde a un Rey – para defender a su pueblo y su Patria.

 Hay un emblema que se graba en la hoja de los sables de los oficiales: “No la saques sin razón; no la envaines sin honor”. Pues eso, mi Capitán General.

No hay comentarios:

Publicar un comentario