LAS MATEMÁTICAS SON EL LENGUAJE CON QUE DIOS HA ESCRITO EL UNIVERSO - Galileo Galilei

domingo, 9 de abril de 2017

DONALD TRUMP, EL LOBO

“Erase una vez un pastor que por broma, alertaba a toda la aldea diciendo que le atacaba un lobo. Tanta veces se burló de los aldeanos que una vez que vino el lobo, nadie hizo casos de sus gritos de socorro y el lobo se lo comió”

¿ ES DONALD TRUMP EL LOBO DEL PASTOR, EL DE CAPERUCITA O EL LOBO FEROZ ?

A los estadounidenses los conocemos poco. Tienen una superficie de más de  nueve millones cuatrocientos mil kilómetros cuadrados, dividida en 54 estados, y Europa, incluyendo Rusia, tiene  diez millones quinientos mil kilómetros cuadrados, dividida en tantos estados según temporada.  Decir que conocemos Europa porque hemos estado en Suecia y en Grecia sería un disparate risible. Pues más o menos decir que conocemos a los Estados Unidos porque hemos conocido Nueva Jersey y Los Ángeles es otro disparate.

Conocemos algo Europa, un poquito más si hemos viajado, pero en cuanto nos preguntan por sistemas de gobierno, economía, costumbres y políticas sociales o sanitarias, no sabemos nada. Pero sí lo sabemos “todo” de los Estados Unidos gracias a las películas que hemos visto y a los telediarios que nos hemos embutido: en Florida  están los manglares llenos de cocodrilos, en la Vegas hay muchos casinos y un desierto lleno de cadáveres enterrados; los simpáticos mormones están en Utah. Está Nueva York con sus calles llenas de sintecho y el Estado de Washington, muy allá, al noroeste), pero no es la capital que se llama igual pero que está en distrito Columbia . Conocemos Los Ángeles por los “Vigilantes de la playa” y San Francisco la del terremoto aquel; por la prensa sabemos que vivir allí es peligrosísimo: cada dos por tres sale un loco con un lanzallamas o un fusil de asalto y se carga a cien o doscientas personas y que la policía siempre dispara a matar sin previo aviso, por aquello de más vale prevenir que curar. Con eso, ya “conocemos” a los Estados Unidos. Vale.

Los Estados Unidos son mucho más complicados: es una federación de estados, cada uno con sus autoridades y leyes, con sus costumbres y sus rarezas, con sus encantos y sus monstruosidades, dónde todo cristo puede hacer lo que le da la gana – sin pedir permiso a nadie – mientras no quebrante la ley; porque entonces, si la quebranta, Dios le coja confesado. Pero sobre todo tienen algo maravilloso y que nos da celos a muchísimas personas honradas: son una NACIÓN de patriotas, donde la bandera de la Unión ondea no ya en los edificios oficiales  sino casi, casi en cada hogar. Eso es más definitorio de los estadounidenses. Si de verdad los conociéramos veríamos que todos son como todos debiéramos ser en cualquier lugar: gente sencilla, trabajadora, que persiguen la american way of life  y que está harta de los políticos de medio pelo, chupasangres y buenistas al mismo tiempo, que en vez de coger el toro por los cuernos siempre se limitan a condenar, amenazar y pedir sanciones en política exterior y dudar en todo lo que exija una actuación enérgica en lo interior. Salvando las distancias los presidentes de tipo Obama o la candidata Clinton (¡Una presidenciable que se desmaya!)   me recuerdan a nuestro inútil  y cobarde presidente Rajoy que hasta para orinar necesita un aval del Constitucional;  han colmado la paciencia de ese americano medio que no sale en la tele, ni es noticia, pero es la auténtica nación estadounidense.

Por eso Trump, con el estilo bronco, directo, duro, grosero y de puño de peso pesado, 
cae muy bien a esos estadounidenses de la clase obrera y campesina, la clase media de las ciudades, hartos del melindre de sus demócratas. Les recuerda a los primeros colonos que hicieron grande América cuando la epopeya  de la conquista del oeste. Su acción definitiva ha sido demostrar quién manda y lanzar un ataque de verdad, a cañonazo limpio,  a los sirios. Trump ha demostrado a todos sus compatriotas que él es el que domina. Ahora Trump se ha ganado al norteamericano medio, que está harto de los emigrantes clandestinos, de la inseguridad de las calles, de las críticas de sus “aliados” que bien saben pedir ayuda cuando la necesitan.

No entro desde luego en la moralidad, ética, derechos humanos, etc. de esto. Es, se quiera o no, harina de otro costal. Pero es cierto que con todo ese buenismo (del que lamentablemente tenemos múltiples ejemplos en España) no se va a ninguna parte. No sé si Trump será bueno para sus compatriotas, creo que sí. No creo que será bueno para la OTAN, UE, OEA, UME, etc,  etc,  etc.: como cumpla con lo que ha amenazado, ya veremos qué pasa con la OTAN, en la que sólo funcionan Alemania y Francia... (Gran Bretaña no se mancha nunca el chaqué).


Creo que los estadounidenses van a tener Trump para rato. Mejor para ellos, no sé si para los demás. Ya saben el dicho: cuando América estornuda, Europa se constipa.

viernes, 3 de marzo de 2017

LGTB: TRAGEDIA DETRÁS DE UN ACRÓNIMO

           El dichoso autobusito ese de una asociación que está en contra de las ideas actuales sobre si tal o cual género - cuya estética, con exclusión de su contenido, es penosísima - le ha hecho más propaganda a las ideas de esa asociación que si hubiera dado una serie de garbeos por los madriles y provincias. Otra. El affaire de los carnavales de las Canarias, no tanto por la blasfemia sino más por el horripilante disfraz y el infatúo maquillaje de la ganadora. ¿No se da nadie cuenta, ni los mismo afectados, que están banalizando esperpénticamente una tragedia real?

         El asunto de los LGBT está dando que hablar mucho por fas o por nefas. La analfabeta progresía casposa lo usa para sus fines políticos apoyando al movimiento aunque en realidad les importe poco. (Quién quiera  puede repasar lo que hacían los regímenes comunistas o el nacionalsocialismo con ellos, y a quién le importaba). El centro y la derecha se suman para que no se les tilde de fascistas pero en absoluto porque este colectivo les importe nada; cuando fueron víctimas  también de los campos de exterminio, como los gitanos y otras minorías étnicas o socialmente rechazadas, nadie se acordó entonces ni se ha acordado nunca de ellos; ut dicitur, sólo sufrieron los judíos. Mas ahora hasta nuestro  rey los ha recibido en su primera audiencia, nada menos, para hacerse la foto de “progre”, que no se diga que nuestra ejemplar monarquía tiene fobias.

         En el fondo me parece que a la mayoría de “gente de bien” les importa poco estas personas. Si, personas: Pedro, María, Arantxa, Vicente o la Josefina que antes fue José. Detrás de las siglas del movimiento Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales hay unas personas,  cada una con un  drama e incluso una tragedia detrás. Pero mucha gente no se ha enterado.  Ese es el meollo de la cuestión. Que son personas, individuos, no una masa amorfa como indican esas siglas.

         Los folklóricos se visten provocativamente en su día, en los carnavales, todo cristo se hace con su banderita o su lacito, no sea que le tachen de homófobo, el peor delito actual. Pero, incluyendo a estos, ¿alguien sabe – ni aproximadamente - qué número hay de lesbianas, homosexuales, bisexuales o transexuales que día a día sufren vejaciones por su condición? No, que van a saberlo, sólo cuentan los que se disfrazan. A cuantos gais y lesbianas que quieren vivir discretamente , porque cada cual tiene derecho a su privacidad, he oído maldecir esas exhibiciones que no sólo logran que les sigan despreciando, sino que además se rían de ellos. Dicen que detrás de cada payaso – que hace reír, que es muy guay - hay una tragedia, y es cierto; detrás de cada lgbt también la hay; lo que pasa es que los demás sólo vemos la folklorada. Triste.

         Precisamente a la progresía casposa le interesa sólo la folklorada, porque  simulan que hacen mucho por toda esta gente y que ahora todo van a ser bendiciones para ellos. Banderas arcoíris y moradas al viento... Mentira. La sociedad española no ha cambiado, ni va a cambiar de la noche a la mañana: lleva un poso de siglos. Ahora  algunos tienen un pensamiento más abierto, pero “hasta aquí hemos llegado”. No creo que ninguno de esos progres de pacotilla les importe un comino solucionar el problema y menos ayudar a los que lo sufren... Estas personas sobrellevan día a día, en la mayoría de los casos, burlas, acosos, desprecios, abusos de compañeros de trabajo, incluso familiares o “amigos”.

         ¿La realidad? Es tan trágica como simple.

         Hazte esta reflexión: Naciste y eras un niño precioso, como todos las recién nacidos. Te fueron vistiendo con colores azules, te dieron cochecitos y camiones  para jugar, soldados de plomo; más adelante un balón de fútbol, unos guantes de boxeo; pero algo no iba bien, primero en casa: te gustaban más las muñequitas o las cocinitas de tu hermana, tus padres se extrañaban, pero poco más. Fuiste al colegio y allí también se dieron cuenta de que eras un niño “raro”; cuando entraste en la pubertad y luego en la adolescencia la cosa se puso fea: eras un marica. Tópica y típica explicación. Pero no, no eres un marica: descubres antes o después, a veces muy después, demasiado después incluso, que la naturaleza, por un error cromosómico, te ha gastado una “broma”, una maldita “broma”: ha recluido toda tu la carga genética, todo lo que hace de ti un ser humano, una niña única e irrepetible ...  ¡en un cuerpo de niño, el tuyo!  

         O viceversa: Naciste y eras una niña preciosa. Te fueron vistiendo con colores rosa: te regalaban muñecas, cocinitas... pero algo no iba bien, te gustaban más los balones de tu hermano, sus guantes de juguete de boxeo...  tu ibas a jugar con los niños, al futbol, a pegarte con ellos porque no te aceptaban, vestías ropa de chico, pelo de chico; al final lograste un puesto en la peña de chicazos, aunque eso sí: para todos eras, al fin y al cabo una niña, pero una niña (luego una joven)  marimacho. Después, también puede que demasiado después, te diste cuenta que la naturaleza te había dado todas las características mentales, psíquicas, sensibles de un niño; pero – repitamos lo que ya hemos dicho -  te enclaustró para siempre en el cuerpo de una niña. 

        Nadie que haya padecido o vivido muy de cerca estos dramas  sabe la tragedia que día a día ahoga a ese niño o a esa niña. Y en la época en la que deben recibir todo su sano desarrollo físico y psíquico.

         En los colegios, no digamos e los internados, cuando a un chico le colgaban el sambenito de marica o a una chica de tortillera – fuera verdad o no, eso las más de las veces se “sabía” - su destino de años de ostracismo estaba marcado; nadie le hablaba, nadie comía en su mesa si podía, nadie se sentaba en la capilla en su mismo banco; por lo demás burlas, agresiones pequeñas, pero constantes... Ese era el pan nuestro de cada día; de ello por desgracia de haberlo visto demasiadas veces, doy fe.

         Es fácil recurrir al mito de que la medicina ha avanzado mucho, que se puede hacer un cambio de género, todo es cuestión de cirugía y hormonas... Así de fácil, como un trasplante de riñón.  Son tratamientos muchas veces imposible, costosisimos, a veces inútiles. Y se pretende, además, que todos – toda la sociedad – lo acepte como algo normal como acepta que hayan trasplantes de órganos. El sufrimiento mental y a veces también somático de estas personas seguirá siendo durísimo, porque en muchísimos casos eso es sólo una utopía y tendrán que cargar con su cuerpo toda su vida. Σωμα ηστiς  σiμα,  "El cuerpo es una cárcel", que ya dijera Platón hace más de dos mil años

         Hace no muchas décadas, cuando ni se pensaba en estos temas, las tragedias se producían igual; nada sabemos ni de hechos ni de consecuencias. Hay una excelente película española de 1972, “Mi querida señorita” – nominada para el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa – dirigida por Jaime de Armiñán e interpretada magistralmente por José-Luis López Vázquez,  Julieta Serrano y Antonio Ferrandis que trata, exquisita pero no por ello superficialmente, este drama vivido en una dama solterona de provincias que descubre accidentalmente que siempre ha sido un hombre.  La elegancia de Armiñán consiguió que esta película, que fue un acontecimiento en su época, pasara indemne por la censura. Yo la recomiendo vivamente a quién le interese este tema y/o desee ver un excelente film.

         Hay que preocuparse más de todas estas personas que son discriminadas sin que ninguna haya de ir por ahí luciendo una insignia o una bandera que venga a decir  "Tengo mis derechos como cualquier persona". Nuestros políticos de patio de Monipodio se creen que con una cuantas leyes ridículas ya está todo solucionado...  No se puede creer en serio que por una lecciones en la escuela, mal dadas por gente totalmente ignara, por unos carteles además de estética de los años veinte, se va a conseguir que un chico transexual se vista como una mujer – y viceversa – y se le acepte como de toda la vida.


         Si se soluciona este problema de manera que el hecho de tomar una cañas con un transexual tenga la misma importancia que tomarlas con un señor de bigote o una rubia despampanante sin preocuparnos si ha cambiado de sexo o de género, ese día seremos todos iguales, y LGTB se habrá disuelto como un azucarillo. Pero eso sólo se logra a base de educar a las personas y aplicar la misma ley a todo quisque. Y para eso no hacen falta ni leyes ad hoc ni juzgados y tribunales de excepción. Ni carteles, ni disfraces, ni autobuses. Sólo hace falta que todo esto pase a ser historia, un mal recuerdo.

sábado, 25 de febrero de 2017

LA ESTATUA DE LA JUSTICIA HECHA AÑICOS.

IUS SUM QUOQUE NON TRIBUERE

            Hace años, bastantes, recién estrenado este malhadado régimen, al  alcalde entonces de Cádiz D. Pedro Pacheco (mira qué casualidad el nombre) se le ocurrió decir que la justicia en este país era un cachondeo. Como por aquel entonces no se reconocían todavía ciertos derechos, fue juzgado y condenado, creo que sólo a una multa. Pero como ejemplo basta un botón. No sé si este señor vive aún, espero que sí, y creo que si opinara ahora diría cosas bastante más fuertes.
  
          Siempre digo que me libre Dios de escribir sobre este país con  el que poco me siento identificado. Pero visto lo visto no queda otra. Ese atributo divino cuya representación en esta civilización es una dama con los ojos vendados que sujeta una con la mano izquierda una balanza de cruz, con los platillos exactamente equilibrados y con la mano de derecha una espada de doble filo, es definido por  el Derecho romano – cuna del derecho contemporáneo -  Ius sum quoque tribuere. El Derecho consiste en dar a cada uno lo que le corresponde. Hasta aquí, todo siempre ha estado claro, en todos los países de civilización romana o influidos por ella.
          
Pero la venda que cegaba a la Justicia para que todo ser humano fuera igual para ella, ha caído. La balanza, que sopesaba por igual las razones de los justiciandos,  se ha inclinado de uno de sus lados  prostituida su pureza. La espada,  mano de la justicia que cae implacable sobre quien es declarado merecedor de su filo, se ha tornado espada de madera como las que usan los niños para no lastimarse. 

            Todos lo hemos visto y también todos lo hemos sufrido. El honor de España, la honorabilidad del pueblo español reconocida en todo el mundo, ha padecido al deformarse uno de los pilares que la han sostenido por siglos, hasta hace unos días, unas horas.

            O España se regenera o vale más que se disuelva como un azucarillo, y sus restos – si tienen fuerzas – formen otros Estados. Hasta ahora, hubiéramos podido morir con dignidad, pero hemos acabado cubiertos de heces, detrás del último de su estirpe.

             José Antonio – el fundador de Falange - nos dejó escrito que España se daría el régimen político que más le conviniera, una vez triunfase la revolución nacionalsindicalista. En la década de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado circulaba entre los jóvenes falangistas (y otros) unas cancioncillas que no reproduzco, referidas a no sé qué coronas, cartones y uralitas. Estaba claro que ni el régimen monárquico ni el republicano gozaban de la más mínima simpatía. El monárquico porque había traído la ruina de España con la vergonzosa huida del último rey y el republicano porque era rojo por antonomasia.  El color gris no se usaba entonces, sólo el negro o el blanco, y, en similar orden de cosas, el rojo o el azul. Y el “ de colores es el arco iris..” que si alguno de los despistados que me lean recuerdan los cursillos de cristiandad sabrán de qué color hablo.

            Pero las opiniones son variopintas, sobre todo cuando sólo se puede opinar lo que te mandan, y las tornas variaron en los años sesenta. Tras dos décadas de no saber de qué iba el país, y ya que se estaba produciendo un resurgir económico, había que poner las cosas en orden para el día de mañana; cierto que el mañana quedaba muy lejos (no tanto: llegó menos de quince años) pero cara a la galería de voyeurs de las potencias occidentales convenía dar un baño de purpurina a las instituciones, previo al pan de oro que ya se vería si se aplicaba o no. Y como quién pudo hacerlo lo hizo, hete aquí que el Estado Español – que era su nombre oficial – se convirtió en reino. Y quién podía pasó a tener un cargo más: regente del reino.

            Mas el rey ¿quién sería el rey? ¿un reino sin rey? Se buscó entre lo que había y, despreciados los carlistas, quién podía impuso un heredero de la dinastía histórica – más o menos es lo que decía la proclamación. Y “llegado el hecho sucesorio” ( delicado eufemismo de diñarla que se usó literalmente así) nos encontramos con los descendientes consiguientes a la guerra de sucesión, a partir del año de gracia (ejem...) de mil setecientos: La dinastía histórica. Como la república no podía ser (¡porque no, c...!) quien podía hacerlo designó al último descendiente de esa dinastía histórica “a título de rey”.

            Como falangista me ciño a lo que dijo José Antonio y he de reconocer que parafraseando a Marañón que dijo “no es esto, no es esto” - refiriéndose a la república que  él y otros intelectuales de prestigio habían contribuido decididamente a instaurar  - también  “no es esto, no es esto” el régimen actual de España, que consiente tamaños desafueros. La felonía no es de ahora, ya la conocimos con Carlos IV y Fernando VII.  A los seis años del cambio de régimen – la famosísima Transición canonizada y elevada a dogma de fe – se necesitó el montaje - digno de una tragedia griega - de la llegada de Odiseo a Ítaca para salvar la democracia de los aviesos pretendientes que querían eliminarla.  El Odiseo homérico impuso su potestas  fruto de su auctoritas; la tragedia nuestra sólo se ha servido de la potestas, pero desde luego sin la auctoritas. 

           Y sí, España sufre una clase dirigente que, parafraseando también a Rojas Zorrilla, “del rey incluido abajo, todos” tiene potestas sobre todos , Pero desde luego no tiene la más mínima auctoritas sobre nadie

sábado, 26 de noviembre de 2016

EN LA MUERTE DE FIDEL CASTRO

Ha muerto Fidel. Y vais a perdonar que escriba estas líneas en primera persona porque su régimen me afectó directamente. Como es de rigor, toda la izquierda se ha puesto a cantar ditirambos sobre este hombre. Parecerá raro que un servidor recuerde a quién marcó toda una época del siglo XX, desde 1959 a 2016, sesenta años, dos generaciones. Toda la gente de derecha ha demostrado su alegría por la muerte del tirano. Yo no tanto. Lo viví desde mis catorce años, no en Cuba, sino en España. Pero la nacionalización del "ingenio", propiedades urbanas, etc. que tenía mi familia en Cuba, se llevó todo. Materialmente fue una putada; pero éticamente no tanto.
Hay que saber cómo era Cuba en 1959: Grandes "ingenios" (véase RAE) trabajados prácticamente por esclavos, absentismo de los propietarios con enormes beneficios económicos (que revertían en el extranjero). Cuba era el gran burdel de los Estados Unidos; la isla estaba totalmente controlada por la mafia. Mientras el pueblo rondaba la miseria, grandes capitalistas movían centenares o millones de dólares en sus casinos y no pocos negocios turbios.
Castro acabó con todo ello. El pueblo ha pasado años muy difíciles, pero más por el bloqueo de los EEUU (al que, la España de Franco jamás se sumó. La única línea de aviación que funcionaba desde Europa a Cuba fue Iberia) que por el sistema castrista. Castro eliminó el analbetismo, muy extendido en la isla, y la sanidad que creó es la mejor de toda Hispanoamérica. Como el régimen era y es comunista, sus defectos y más aún, sus crímenes fueron muchos. Pero no menores que los de muchos países capitalistas o "súbditos" de las grandes potencias como los USA y otras.
He escrito ésto porque lo conozco de primera mano. Por lo demás, ya lo he dicho: Ha terminado una época en Cuba. Dios quiera que la que venga sea mejor. Lo dudo, porque ya hemos visto lo que ha ocurrido en Rusia y los países de Europa oriental.
-------------

Una anécdota interesante. Los elogios de Castro a Franco en su fallecimiento el 20 de noviembre de 1975
" Fue una actitud meritoria, que merece nuestro respeto e incluso merece, en ese punto, nuestro agradecimiento. No quiso ceder a la presión norteamericana. Actuó con testarudez gallega. No rompió relaciones con Cuba. Su actitud fue firmísima."
Y otra: Cuando murió Franco, el gobierno cubano decretó tres días de luto nacional.
Para los incrédulos, que serán legión, pueden consultar ésta y otras cosas interesantes en :

www.libertaddigital.com/cultura/2015-01-09/pedro-fernandez-barbadillo-el-luto-de-fidel-castro-por-la-muerte-de-franco-74475/

jueves, 6 de octubre de 2016

LA PÉRDIDA DE AL – BALENÇÍA (IX OCTUBRE MCCXXXVIII)



He empezado este artículo con una de mis provocaciones; a quienes me conoce no les extrañará. El 9 de octubre se celebra la conquista de Valencia por el rey de Aragón Jaime I y sus mesnadas de mercenarios catalanes y aragoneses en el año 1238. Una conquista reconoce una derrota, y como ésta fue infringida por catalanes y aragoneses – y otras huestes – a manos de un rey extranjero, está claro que fue el reino musulmán de Valencia el derrotado. Así que lo que se exalta es la derrota y rendición de la ciudad de al-Balençía y de su rey Zayyan ibn Mardanis cuando no logró recibir apoyo ni del califa almohade al – Rasid ni de otros reyes musulmanes. Solamente pudo encontrar apoyo en el emir de Túnez, pero la flota con suministros que envío no pudo desembarcar sino en Denia y dejar allí sólo parte de los suministros para al-Balençía.
Rendida la ciudad, pese a las capitulaciones otorgadas por Jaime I a Ibn-Mardanis de respetar las haciendas de los 120.000 musulmanes, como hasta entonces se había respetado las de los 60.000 cristianos y un número menor de judíos, con el paso de los años la ciudad quedó asolada; pocos años ha que se ha comenzado a excavar en serio para localizar sus restos.

El enunciado de este artículo va cobrando entidad porque en los libros de historia ad usum scholarum se atraviesan de un plumazo quinientos años de historia: desde la primera llegada del islam (714) a al - Balençia a la conquista de Jaime I (1238) - por citar sólo el caso de Valencia. La dictadura  de la historiografía romántica forjó, como en tantos otros campos, la quimera de  las dos Españas (cristianos y moros, centralistas y foralistas, rojos y azules, etc.) y logró que se produzca entre nosotros esa amnesia histórica – damnatio memoriǣ - tan característica del dominante hacia el vencido.

En los libros de historia la “reconquista “empieza en la [épica]  batalla de Covadonga  y terminaba con la toma de Granada por los Reyes Católicos y la expulsión de granadinos y judíos allende los mares. A poco que se lea, se distingue que toda esa parte de la historia de España del siglo VIII (llegada de los primeros musulmanes) al XV (expulsión de los últimos), está protagonizada por reconquistadores y repobladores cristianos que  libraban la península de las invasiones de los moros, y sus asesinatos, barbarie, arrasamiento de tierras, pueblos y ciudades... Resumiendo: A partir de Covadonga, allá por Asturias, (do 300 cristianos vencieron a casi 200.000 moros-según la tradición milagrera) comenzó la Reconquista (con mayúscula, por favor) que echó a esos bichos al mar. Punto.

La damnatio memoriǣ ha hecho que mucha gente normal sienta ese repelús hacia el moro y los musulmanes por ignorancia insuperable. Y a posta he dicho moros a secas porque se mete a todos los emigrantes levantinos en el único saco que conocen: el Magreb, la Berbería, tierra de moros. Siglos de nacionalismo excluyente ha dictaminado que los españoles somos descendientes en línea directa de los visigodos (hasta no hace mucho los niños nos teníamos que aprender la lista de los reyes godos) o de los hispanoromanos. Y de nadie más. Cierto que se podía pensar que habría algunas personas de progenie bastarda, como los celtas, astures, vascos, y algún bicho raro más.

Se ha propiciado la idea de que cada región comenzó a existir desde que las mesnadas de aventureros cristianos se asentaron en ellas, en sus ciudades, pueblos y campos; hoy día se celebran esas efemérides como fundaciones ex nihilo. Ya hace bastantes años que, con ocasión de un 9 de octubre, escribí un artículos sobre algunos aspectos de la Valencia musulmana. Lo incluyo ahora y (premio si alguien me ha aguantado hasta aquí) finalizo con una hermosa poesía dedicada a Valencia por el eximio poeta musulmán Al Ruçafí:

“... Nos encontramos, entonces, con una Valencia con historia, cultura, religión, arte, literatura, ciencia y un largo etcétera, cristiana y musulmana desde el siglo VIII hasta el XVII: novecientos años de historia. No pretendo aquí, como es lógico, hablar de este largo periodo; obras hay de otros especialistas que lo han hecho y bien. 

Pocos saben, sin embargo, de la existencia en el siglo X de un imperio español, el Califato de Córdoba, que podía medirse con el Imperio Bizantino o con el Sacro Imperio Romano Germánico de Otón el Grande, sus coetáneos. Menos conocen - y valga solamente a título de ejemplo - la existencia del rey de Valencia Muhammad ibn Mardanis, que durante 25 años ( de 1147 a 1172 ) extendió su poderío independiente de cristianos y almohades por toda Valencia y Murcia e incluso más al sur, llegó a establecer relaciones amistosas con los reyes de Castilla y Aragón, firmó tratados ventajosos con las repúblicas de Pisa y Génova y mantuvo a raya a los invasores africanos almohades; sus dominios llegaron hasta Jaén, Baeza, Guadix y Carmona, se apoderó de Écija, entró en Granada y a punto estuvo de ser dueño de todo Levante y Andalucía.

Volviendo a Córdoba, los califas eran tan españoles como los reyes cristianos del norte; lo mismo que español y valenciano era Muhammad ibn Mardanis. Pero nos topamos con ese maniqueísmo histórico - siempre las dos Españas - "cristianos - españoles - buenos" frente a "musulmanes - moros - malos" y ni eran moros en muchos casos ni desde luego  malos: el emir de Córdoba Muhammad I del siglo IX era según un cronista de la época "blanco y sonrosado, alto y de cuello corto",  e Ibn Mardanis es una arabización de Martínez ya que, según los estudios de Dozy, su tercer abuelo era un cristiano convertido al islam.

Para terminar afirmemos Valencia era un lugar bello, muy bello, en el siglo XII; disfrútense con detenimiento estos versos del eximio poeta valenciano Al Ruçafí, súbdito de Muhammad ibn Mardanis:

¿Es que alguien ha pronunciado el nombre de Valencia?
Amigos míos, deteneos conmigo y hablemos de ella,
 pues su recuerdo es como en frescor del agua en la entrañas ardientes.
Deteneos de buen grado y calmad vuestra sed
 pues en ella es seguro que el agua ha de venir.
Pedid la lluvia en la Calzada y la Ruçafa:
seguro que la lluvia regará la Ruçafa y la Calzada.
Es mi patria: allí se encañonaron las plumas de mis alas
cuando yo era un pequeño pajarillo,
y su solar me abrigó como nido.
Fue mi cuna. Fue una dulce vida gozada en la tierna infancia.
¡ Dios no permita que jamás la olvide !
No hay otra como esta tierra repleta de almizcle,
donde la brisa llena sus odres de perfume
cubierta de plantas cargadas de flores
sobre las cuales parece que brilla el oro y la plata.
Cursos de agua que cabrillean como la Vía Láctea,
con las orillas cuajadas de flores.
Bella como lo mejor de una vida que fue dulce.
Alegre, como lo más hermoso de una juventud que ya pasó.
Valencia es esa esmeralda sobre la que corre un río de perlas.
Es como una novia en la que Dios puso toda su hermosura
y le dio una eterna juventud.
En ella brilla perpetua un luz refulgente
porque el sol juguetea con el río y la Albufera 1


1. Traducción del original árabe del profesor E. Terés. Textos poéticos árabes sobre Valencia. Al Ándalus, XXX, pp. 291 ss.



viernes, 9 de septiembre de 2016

"... TAMBIÉN VOSOTROS FUISTEIS EMIGRANTES EN LA TIERRA DE EGIPTO"

Todos los días se oye hablar de la plaga: los inmigrantes (parece que suena más fino decir migrantes, así se quedan en tierra de nadie, que es donde están) que han llegando a las costas europeas y van siendo agavillados para, cuando la cosecha está lista, lanzarlos a los gayatanes turcos. Los turcos. Fueron la peste de Europa. En el siglo XVI ocuparon el Imperio Bizantino y todos los Balcanes a un tras estuvieroin de apoderarse de Viena . Los cristianos fueron degollados sin piedad- los terroristas del ISIS són sólo unos aprendices. Sólo respetaron a los niños: los convirtieron en los terribles jenízaros, soldados de élite de una crueldad mayor que la del  ejército regular. Los turcos. Sólo fueron totalmente expulsados de Europa tras la I guerra mundial, menos ese trozo que da al mar de Mármara... con el sultán Erdogán no han cambiado mucho.

Los turcos. Junto a treinta monedas de plata, el más ominoso pago que se puede hacer, les entregamos los migrantes para que los reciban y luego... ¿qué nos importa? El muro de Berlín se tuvo durante décadas por una vergüenza; los comunistas de la Alemania Oriental que ordenaban tirar a matar a los que intentaban  cruzarlos, unos asesinos. Ahora, los muros se han multiplicado; los tenemos en la Europa Oriental, en la España de África, hasta en América del Norte... hay muchos muros, sobre todo inmateriales: se trata a los migrantes como apestados, como delincuentes, como terroristas, como la hez del tercer mundo.

En España tenemos experiencia en tratar estos asuntos. España, que - oficialmente - siempre ha sido considerada como la perla de occidente al  ser un cruce de culturas, se nos antoja no tanta perla sino un sumidero de pueblos. Los reinos cristianos de la alta edad media se formaron con una mezcla de godos, alanos, normandos, francos, suevos, celtas y bastantes más que arrasaron y robaron las tierras a los hispano romanos. El islam, traído por unos pocos árabes y yemeníes y luego por moros, berberiscos, almohades, almorávides y los judíos, ese pueblo maldito de Dios y de los hombres, deicida, condenado a vagar por los siglos de los siglos sin tener reposo jamás, recalaron algunos en la península. Durante muchos años, sí fue  un foco de cultura que iluminó a toda Europa; pero a medida que el poder militar del Islam se fue debilitando, creció la idea de que había que limpiar a la ya cristiana España de esos paganos blasfemos que, desde generaciones, eran musulmanes o judíos españoles. En 1942 Isabel la Católica expulsó a los musulmanes que quedaban en Granada, de la raza que fueran, y también a todos los judíos. En el siglo XVII Felipe III ordenó que ni a los musulmanes que se habían convertido, los moriscos, se les dejara vivir en la católica España.

Me dirán ¿y a qué viene todo esto? Si en España hemos renegado a lo largo de la historia de nuestros hermanos judíos o musulmanes, ¿vamos a admitir que estos desgraciados sirios, iraquíes, palestinos, afganos o libios, que profesan la misma religión de nuestros malditos antepasados  vengan a quitarnos el pan, a violar a nuestras  mujeres y a nuestros niños, a profanar iglesias  y cementerios, a robarnos y matarnos..? En España no somos racistas, que va: en los años sesenta aún decíamos que ver un negro traía buena suerte, los pocos que veíamos eran, guineanos, compatriotas. Se respetaba mucho también a los musulmanes árabes o africanos que estaban entre nosotros. Y por supuesto los hispanoamericanos eran  nuestros hermanos, hijos de la Madre Patria ¿sudacas? ¡por Dios! ni siquiera se había inventado ese insulto. Había una pequeña diferencia: aquellos eran hijos de financieros, de magnates del petróleo, del oro, de los diamantes de sangre (sí, ya los había entonces), potentados en suma, cuyos hijos venían a la Madre Patria a "estudiar". Los de ahora son unos desgraciados que no tienen dónde caerse muertos (bueno, sí: que despistado soy: tienen todo el Mediterráneo para morir)

Al extranjero no maltratarás ni oprimirás, porque vosotros fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto (Exodo, 21, 21). No nos acordamos que nuestros hijos desde el siglo XIX tuvieron que emigrar a lejanas tierras americanas: a los Estados Unidos, México, Argentina, a las heladas llanuras de pastoreo del norte o a las pesquerías de Groenlandia; más tarde a Europa - porque ya entonces África empezaba aquí - siempre para buscar el trozo de pan que les negaban los campos estériles, las haciendas ganaderas de Castilla o Aragón, los páramos extremeños, los latifundios andaluces. Y los que aquí quedaban no sabían nada de aquellos; no había e-mail, ni whatsapp, ni skype. Cuantas novias o esposas se pasaron toda una vida esperando que la mar les devolviera a su novio, a su esposo, para nunca llegar y quedar relegadas a una vida estéril.

Hoy también nuestros hijos tienen que emigrar de este malhadado país, más lejos, porque el mundo es una aldea global y todos estamos intercomunicados. Pero esos no quita que los británicos nos llamen pigs. Ahora que la historia se repite pero a la inversa, tambien nosotros llamamos cerdos a nuestros inmigrantes.

Hace pocos meses leí en la prensa que a un almirante italiano le ordenaron que impidiera como fuera la llegada de más inmigrantes a la costa italiana. ¿ ¡¡Qué quieren, que abra fuego!! fue su respuesta. Pues a lo mejor, allá en lo profundo del infierno, do se halle en este  mundo, alguien estará pensando lo mismo...

En la solución final ¿ Le suena a alguien?


sábado, 3 de septiembre de 2016

EUROPA ACABA EN LOS PIRINEOS. ÁFRICA EMPIEZA EN LOS PIRINEOS.

Europa acaba en los Pirineos o lo que es lo mismo, África empieza en los Pirineos. Eso se ha dicho siempre de la península ibérica (salvo el pequeño enclave de Gibraltar). Tanto interés y empecinamiento tenemos en asemejarnos nuestros hermanos africanos, que no sé que pinta la valla de Melilla porque, al fin y al cabo, ¿qué separa? Una de las características casi universales de los países africanos (por no hablar de los de Oriente Medio et ultra) es su imposibilidad genética de organizarse en una democracia a la europea. Cuando los Estados Unidos con su acreditado paletismo político - del otro ni hablemos - decidieron que por obscuros intereses convenía deshacer a las naciones de Oriente Medio, les implantaron una democracia a la occidental, sease a la europea: las consecuencias las conocemos todos. Con menos cobertura mediática - como se dice cursilmente - en África ha ido pasando igual, sólo que en una fase anterior de la que las generaciones actuales no tienen ni idea. Ahora ya no queda ninguna duda, si es que la hubo, de nuestra pertenencia a esos países tercermundistas.


En aquellos países la democracia no funciona por una sencilla razón: no está en sus tradiciones. Como no está en la tradición rusa ni en la española. Se ha visto con creces que Europa va desde la frontera de Polonia con Bielorrusia hasta la cordillera pirenaica. Más allá hacia hacia el este, Bielorrusia y Rusia siguen siendo una dictadura como antaño. Lukashenko, presidente vitalicio de Bielorrusia, sigue en el poder desde la desaparición de la URSS con el mismo régimen político comunista de antaño. Rusia es cualquier cosa menos una democracia: no hay tradición democrática. Primero la autocracia zarista, luego la férrea dictadura del proletariado, en los años ochenta el desastre de las políticas de Gorbachov y Yeltsin - a quienes nadie había elegido por supuesto - hasta la llegado de un nuevo zar: el incombustible Putin, antiguo jefe del KGB. Y hasta ahora.


Hacia el oeste España, si es que aún existe, tampoco tiene tradición democrática alguna; cítenme algún periodo histórico en que haya habido tal. Partiendo del periodo anterior a la reconquista  y si se quiere hasta el de provincia romana por un lado y del califato de Córdoba por otro hasta los Reyes Católicos, nada de nada (pero no pequemos de injustos; de la época de las taifas si hemos conservado la tradición, eso es cierto). Desde aquellos tiempos hasta la formación de España como Estado con la dinastía Borbón, ni asomo de democracia. La dinastía napoleónica duró cinco años en teoría y casi ninguno en la práctica como sabemos, y no fue un intento de democracia precisamente.  Luego vino el modélico siglo XIX, marcado por los intentos revolucionarios, los pronunciamientos (con "guerrilla" o "guerrillero" ha pasado al acervo de varios idiomas), guerras carlistas - modelo de savoir faire: no se hacían prisioneros y hasta el gobierno británico intervino para rogar a cristinos y carlistas que no fueran tan bestias, por decirlo suavemente; baste como ejemplo el fusilamiento por los cristinos de la madre del general carlista Cabrera.

Tras un intento a la desesperada de mantener la monarquía en España - expulsada la madre del futuro Alfonso XII, Doña Isabel - se le ofreció la corona a Don Amadeo de Saboya (1871 - 1873) que a los pocos meses huyó de España como alma que lleva el diablo. Y qué remedio, se instituyó la I república que tuvo cinco presidentes: tres civiles  y dos militares en los dos años que duró (1873-1874) hasta el pronunciamiento del general Martínez Campos para colocar en el trono al hijo de Isabel II, el ya nombrado Alfonso XII. Nadie crea que estos periodos de tiempo hubo un atisbo de democracia: si se hacían elecciones,algo bastante extraordinario, los votos eran comprados a duro o impuestos velis nolis por el cacique local; teniendo en cuenta que el voto secreto era peligrosísimo, todos sabían a quien votar, aunque la inmensa mayoría de los españolitos no sabían leer, ni  falta que les hacía.

Los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII no fueron muy diferentes. Había elecciones, desde luego, pero siempre con la limpieza que ya he expuesto. Y fue a raíz de una de estas elecciones cuando la cosa se torció. En las municipales de abril de 1931 la situación dio un vuelco; el caciquismo triunfó de nuevo en la España rural, pero no en las ciudades, donde los partidos republicanos obtuvieron una amplia mayoría. Se proclamó la II república. No voy  a hablar sobre este periodo porque las espadas siguen en alto, pero su duración fue corta (1931 - 1936). Lo que sucedió después lo conocemos todos: la democracia "orgánica"...

Ahora sí, tenemos democracia parlamentaria; todo ha cambiado desde luego, pero para que todo siguiera igual. Hemos sacado otro adjetivo definidor de la democracia a la española: "partitocracía". Ya lo hemos visto este último año. Se han efectuado dos elecciones ¿y qué? Se celebrara otra. ¿Y qué? Como sempiternamente en España, todo sigue dependiendo de los caciques. Nada ha cambiado.

--------------------------------------
Publicidad
No se pierda...www.juan-alberto-kurz.es

viernes, 8 de enero de 2016

HONRAR A LOS SOLDADOS CAÍDOS EN COMBATE


POR AGUSTÍN MUÑOZ-GRANDES

«Los voluntarios que se alistaron en la División fueron jóvenes sin instrucción militar, de toda condición social, que se transformaron en sólidos soldados que, en condiciones muy adversas, fueron autores de heroicas gestas»

    Hace cinco años, convocado por el Foro de Amigos de la División Azul, acudí con el embajador  de la Federación de .Estados de Rusia al cementerio del toledano pueblo de Santa Cruz de la Zarza para rendir homenaje a cinco  aviadores rusos allí enterrados. Desde el aeródromo habilitado en una llanada próxima al pueblo, combatieron eficaz y bravamente en apoyo a las fuerzas republicanas y, heridos en distintas misiones de ataque aéreo a unidades del «bando nacional»; algunos pudieron regresar a la base de partida, sin lograr después recuperarse. Cumplieron con las misiones que les fueron asignadas y tengo la seguridad de que llevaban en el corazón el ideal de la «Madre Rusia».

En sus sepulturas, depositamos un ramo de flores, y todos escuchamos con respeto los responsos que elevaron el pope de la embajada rusa y el párroco de Santa Cruz. En las palabras que después pronunciamos, coincidimos el embajador y yo en rendir tributo a los soldados que mueren en combate con dignidad en defensa de los ideales superiores que tienen inculcados.

En 1941, tras la reunión de Hendaya con Hitler, celebrada con varias divisiones acorazadas de la Bundeswehr desplegadas al otro lado de los Pirineos, Franco, con extrema habilidad, logró evitar la entrada en el conflicto mundial de una España destrozada por la Guerra Civil, y que las unidades alemanas penetraran en nuestro territorio para controlar el estrecho de Gibraltar, clave para el desarrollo de la campaña en África.  La creación de una División de Voluntarios para la lucha contra el comunismo en el Frente del Este fue una pieza importante para mantener nuestra difícil neutralidad. 5.000 muertos y 20.000 heridos es el alto precio que pagó la División Azul en la lucha contra la barbarie del bolchevismo soviético, que impulsó Stalin, el mayor genocida del siglo XX. En el juramento que, antes de entrar en combate, la División prestó en Grafenwoehr quedó clara su misión de luchar exclusivamente  contra el comunismo.

    Su primer jefe, el general Muñoz-Grandes, mi padre, fue condecorado por la bravura de sus hombres con la más alta distinción del Ejército alemán, la Cruz de Hierro de Caballero con las Hojas de Roble, en 1942. En 1954, el presidente Eisenhower le impuso personalmente en Estados Unidos la distinción de Comendador de la Legión del Mérito. En 1961 el Gobierno de De Gaulle le concedió la Legión de Honor en el grado de Gran Comendador, y el de Adenauer le honró con la Gran Cruz del Mérito Civil. El hecho de que los quizá más significativos enemigos de Hitler concedieran estas altas distinciones al jefe de la División Azul desbarata los argumentos de quienes la quieren tildar de nazi.

Los voluntarios que se alistaron a la División lo hicieron con entusiasmo para luchar contra el comunismo soviético, al que se consideró en gran parte responsable de nuestra contienda fratricida. Fueron en general jóvenes sin instrucción militar, de toda condición social, que pronto, por estar bien mandados, se transformaron en sólidos soldados que, en condiciones muy adversas, con temperaturas cercanas a los 40 grados bajo cero, fueron autores de heroicas gestas reconocidas dentro y fuera de nuestras fronteras y, desde luego, por el ejército alemán...y también por el soviético. El río Volchov, el lago Ilmen, Krasny Bor y otros muchos nombres son callados testigos de la sangre que vertieron nuestros soldados, de su valentía y nobleza, y también de su generosidad y del buen trato que dieron a la población civil y a los prisioneros capturados. Son todavía recordados por la buena gente que sobrevive en las zonas donde desplegó la División.


No es justo, señora alcaldesa, que quiera borrar de la memoria en Madrid a los 5.000 caídos de la División Azul. No es de buen estilo arremeter contra un conjunto. Hay que juzgar y cargar toda la responsabilidad en su líder. Y el líder  inicial  fue mi padre, culpable sin duda por exaltar a sus hombres a la lucha con contra el bolchevismo soviético. Ya lo ha juzgado y castigado quitando su nombre en Carabanchel, su pueblo, que le homenajeó cuando en 1926 regresó muy gravemente herido tras mandar la punta de la vanguardia en el desembarco de Alhucemas, que propició la paz que tanta sangre costó en el Protectorado de Marruecos.

     Creo que, para cerrar heridas que algunos no dejan cicatrizar, a los nombres de los que combatieron en  un bando de forma destacada se deberían añadir los de los valientes del otro lado que pelearon con dignidad. En el Mas Allá estarán unidos en un abrazo.

      Señora alcaldesa, sé que ha rectificado en algunos juicios que emitió de forma precipitada. No le pido que «absuelva» a mi padre, pero a los Caídos de la División Azul que, con su sacrificio, honraron a nuestra Patria. No quite la placa que los recuerda.

AGUSTÍN MUÑOZ-GRANDES ES GENERAL DEL EJÉRCITO DE TIERRA  (R)
------------------------------------------------

Este artículo ha sido escrito y publicado en el diario ABC de Madrid el día 31 de diciembre de 2015 en su página de Opinión (17), al que - junto con el autor - pertenecen todos los derechos. Este es sólo un paste & copy sine animo lucrandi.